Aeronaves no tripuladas: cuatro enfoques desde las necesidades militares

Por: Gabriel Cortina

Las aeronaves no tripuladas -denominados UAV, RPAS o drones- ya forman parte de la flota de las fuerzas aéreas, junto con los cazas de combate, los aviones de transporte o los helicópteros. En función de sus diferentes tamaños y capacidades tecnológicas, ofrecen soluciones para los diversos entornos operacionales, disponiendo a día de hoy, de un amplio abanico de posibilidades y usos. El desarrollo de la electrónica, la miniaturización de las plataformas -tanto de ala fija como de ala rotatoria-, y la calidad y la fiabilidad de las comunicaciones vía satélite, han dado lugar a un diseño cada vez más complejo y sofisticado de RPAS, hasta llegar a la situación actual.

 

Demostración del Fulmar X (Thales España) aeronaves no tripuladas
Demostración del Fulmar X (Thales España)

 

Teniendo en cuenta las características híbridas de los conflictos actuales, la tendencia a los escenarios urbanos y la carrera por alcanzar la ventaja tecnológica sobre el adversario, desde el punto de vista táctico y operacional el avión no tripulado es el instrumento más adecuado para muchos tipos de misiones militares. Acaba de celebrarse en León (España) la Cumbre Europea en Sistemas Remotamente Tripulados para la Seguridad y la Defensa “UNVEX 2018”, un evento que ha reunido a los principales actores y usuarios para tratar los aspectos más relevantes de dichas plataformas. De los numerosos temas comentados, destacaría cuatro observaciones con un claro interés militar.

En primer lugar, estamos ante un sector que comienza a dar muestras de una madurez tecnológica muy relevante, sobre todo en dos aspectos: la mejora de las plataformas y el desarrollo de nuevos sensores. La demostración de numerosas versiones modernizadas así lo confirma. Cabe señalar ejemplos como Fulmar X (Thales), Tucán (Everis AD), Alpha 800 (Alpha Unmanned), ALO (Inta), Mantis EQF (Indra), Orión y Black Hornet (Paukner), Q20B Puma y Snipe (Ceta), Shepherd-Mil (Expal) o Tarsis-75 (Aertec). Esta realidad manifiesta, por un lado, que los recursos dedicados a la investigación y al desarrollo de tecnologías por parte de empresas, universidades y centros de experimentación dan resultado; y por otro, que los requisitos exigidos por los usuarios, que son las fuerzas terrestres, navales y aéreas, para poder abordar sus necesidades operacionales, se van cumpliendo. Una novedad en un futuro próximo será la implantación de medidas, contramedidas y contra-contramedidas, ya que es la vulnerabilidad tecnológica de los drones, en cuanto a poder superar las dificultades que supone el enorme nivel de sofisticación de la guerra electrónica.

La gran mayoría de UAVs son para uso táctico, con un peso de 2,5 a 5 Kg, y un alcance del orden de entre 100 y 300 km. En cuanto a tamaño, altitud y autonomía, España dispone del Reaper o Predator B (GA/ASI/Sener). Operado desde bases fijas, alcanza entre 5.000 y 15.000 metros de altitud y es capaz de superar las 24 horas de autonomía en vuelo para llevar a cabo misiones de largo alcance, de reconocimiento, vigilancia e inteligencia (ISR). Un salto tecnológico de consecuencias significativas será el anunciado programa “Euromale”, que supone una plataforma MALE de similares características, mejoradas, pero de iniciativa europea, mediante las empresas Airbus AD, Dassault Aviation y Leonardo.

 

Ejemplo de armamento con misiles de bajo coste (MBDA)
Ejemplo de armamento con misiles de bajo coste (MBDA)

 

La segunda observación es la necesidad de la integración. Esto significa que está llegando el momento de poder operar con un sistema mixto, es decir, plataformas aéreas convencionales y plataformas tripuladas remotamente, integradas en tiempo real  a media y larga distancia, así como con los sistemas de mando y control. El reto tecnológico es poder utilizar enlaces múltiples de radio satélite, radia línea de vista o cable/fibra. Aquí se añaden las derivadas de los requerimientos SESAR (Cielo Único Europeo) y la integración de los RPAS en el espacio aéreo no segregado.

Utilizar implica regular. El tercer asunto hace referencia a la legislación. Los RPAS, al igual que el resto de aeronaves, están sometidas a una regulación. El problema es que se enfrentan a una serie de cuestiones, sobre todo del ámbito de la seguridad y de su posible uso malicioso, que encorsetan enormemente su utilización –incluyendo pruebas o entrenamientos-, su desarrollo tecnológico y su utilización operativa, sobre el terreno, incluso en espacios o recintos controlados. Lo cierto es que los riesgos para el uso civil son numerosos y los asuntos de la defensa también están sujetos a procedimientos y medidas de control del espacio aéreo. La respuesta, en el caso de España, tendrá que estar alineada a la normativa europea. El grado de incertidumbre es elevado, como ocurre con otras realidades de la actual revolución tecnológica.

 

Plataformas y nuevos sensores manifiestan la madurez tecnológica del sector (UNVEX)
Plataformas y nuevos sensores manifiestan la madurez tecnológica del sector (UNVEX)

 

La última idea hace referencia al armamento. Abordar la realidad de los conflictos implica neutralizar objetivos y eso se llama usar misiles y bombas. La necesidad va aparejada a las características y capacidades que aporta el sistema. Unido a la permanencia en vuelo, la discreción, el menor coste de operación –en todos los sentidos, incluido el político-, y sobre todo la posibilidad de actual en tiempo real de cara a la toma de decisiones tras la elaboración de inteligencia, implicará el uso de medios militares ofensivos y defensivos. El aspecto de la seguridad en el pilotaje aparece como la premisa suprema, seguido de todo lo que significan los sistemas de mando y control. El armado de los RPAS implica una nueva dimensión y será asunto de interés para la comunidad estratégica. También supone una oportunidad para la industria porque significa abordar el reto de poder diseñar y certificar una solución adaptada a un misil low-cost, que cubra altas prestaciones y que no supere los 7 kg de peso. En este sentido, como segunda derivada, las posibilidades que ofrece la base industrial y tecnológica española podría llegar a materializarse en la creación de un centro de excelencia en el armado de drones.

Acerca de Gabriel Cortina

Gabriel Cortina
Consultor de empresas. Diplomado en Altos Estudios de la Defensa Nacional por el CESEDEN