Caos en el aeropuerto: supuestos drones sobre Gatwick

Por: Arturo García Almendros

CASI todo lo que a continuación van a leer son conjeturas.

Hace unas semanas todos fuimos testigos a través de las redes sociales de lo sucedido con supuestos drones sobrevolando el aeropuerto londinense de Gatwick, y más recientemente el de Heathrow. Pronto veremos más: De Gaulle, Schiphol, Barajas…

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Todas las tecnologías comienzan teniendo una curva ascendente inicial, que es donde los profesionales del sector detectan los primeros nichos de mercado y empiezan a explotarlos en busca de oportunidades de negocio, que es la situación actual.

A continuación viene un declive pronunciado que para muchos es un abismo, y es ahí donde nueve de cada diez empresas terminan cerrando porque no superan la fase inicial de competencia feroz, inversiones sin fin y un retorno económico prácticamente nulo. Esto es lo que ya empezamos a ver y lo que vamos a tener que vivir en los próximos años, coincidiendo con la próxima crisis económica mundial –según algunos, inminente- y la realidad del Brexit en Europa a la vuelta de la esquina.

¡Menudo cóctel!

Aunque la vida continúa, y esta carrera de fondo se estabilizará con el tiempo en una suave pendiente ascendente, donde los más fuertes y grandes, o los que tienen más amigos en la Administración -y en las grandes corporaciones- se posicionan en el Mercado y empiezan a recuperar las inversiones iniciales.

Pero recapitulemos. ¿Drones en Gatwick y Heathrow? ¿Dónde exactamente? ¿Quién los vio? ¿Quién dio la voz de alarma? ¿Se tomaron medidas? ¿De verdad hubo drones poniendo en riesgo las operaciones aéreas?

Lo cierto, lo que podemos decir hoy con pruebas en la mano y lo que de verdad sabemos, es que no se sabe nada excepto que los únicos drones que volaron fueron los de la Policía (lo reconoce el propio comisario jefe de la Policía Local de Sussex, Reino Unido).

Y la CAA –la autoridad de aviación civil británica- llevándose las manos a la cabeza.

Es decir. Pensemos bien en lo que acabamos de decir: no hay ni un solo testimonio fehaciente, ni testigos, ni sospechosos. Miento: había dos, pero tras detenerlos les soltaron. No habían hecho nada. Publicaron sus fotos en todas las redes sociales y les causaron un daño irreparable con la broma.

Tampoco hay prueba alguna de drones ilegales sobre Gatwick: se paralizaron cientos de vuelos y miles de pasajeros se vieron afectados por un follón, un “qué se yo” y un “por-si-acaso-no-vaya-a-ser-que”…

Vivimos en la era de los “social media”, de las ya de sobra conocidas “fake news”, del descrédito gratuito e instantáneo hacia cualquiera, y hacia cualquier tecnología o persona. Nos creemos todo lo que leemos en Twitter, sea falso o verdadero.

Y los fabricantes de sistemas anti-drones están empezando a ver el enorme potencial de causar el pánico y convertirlo en euros a golpe de tecla. Todo un negocio.

En contra de lo que piensa mucha gente (“hay un enorme vacío legal…”, “esto debería estar regulado…”, “el gobierno tendría que tomar cartas en el asunto…”) existen leyes al respecto desde hace años: concretamente cuatro, en España. Desde el 2014.

Estas, son leyes bastante restrictivas, que regulan con bastante precisión y meticulosidad el uso de aeronaves pilotadas de forma remota, drones o RPAS por su nombre técnico, y cuyos pilotos –nos referimos a los profesionales, por supuesto- son en su mayoría perfectamente conscientes de lo que se puede y no se puede hacer, y de las consecuencias económicas y penales de hacer lo que no se puede hacer, y de que te pillen haciéndolo.

Porque claro, esta es otra, que te pillen.

Un piloto de dron puede pilotar su aeronave fácilmente y sin mucho esfuerzo a cuatro kilómetros de distancia de la misma. Una aeronave que no lleva “per se” ningún tipo de identificación que vincule a la máquina con el humano, y que carece de huella electrónica detectable por los radares de control aéreo.

Volar, puede volar, aquí, allí… y en Sebastopol. Otra cosa es que lo haga de forma legal, donde se puede y como se puede, con todo en regla. Que poder, se puede, con las correspondientes autorizaciones y permisos, aunque esto no es noticia y claro, no vende.

Pero otra cosa muy diferente es que lo haga sobre un aeropuerto, poniendo en peligro la vida de cientos de personas, y arriesgándose a pasar unos cuantos años en la cárcel por poner en un brete la seguridad aérea.

Créanme: las autoridades de todos los países civilizados se toman esto bastante en serio.

¿Pero quién me impide a mí, o a cualquiera, llamar ahora mismo a la policía y decir que he visto un par de drones haciendo filigranas sobre el aeropuerto de Barajas? ¿Se imaginan?

Pues no tardaremos mucho en ver esto en los telediarios, acuérdense de lo que les estoy diciendo.

El riesgo existe, es real, y desde luego se deben adoptar medidas desde todos los puntos de vista para impedirlo (se lleva haciendo desde hace años) pero no nos engañemos: la probabilidad de que este tipo de noticias respondan a intereses comerciales o a simples gamberradas de domingueros (con consecuencias nefastas, eso sí) es infinitamente superior a la de que realmente respondan a drones de verdad volando por encima de los aeropuertos.

Gamberros con ganas y posibilidades de convertirse en delincuentes siempre habrá, en este y en todos los sectores, con un dron, con un láser, con un móvil, con un coche.

Y espabilados, también.

Lean la siguiente noticia, y saquen sus propias conclusiones:

https://www.hosteltur.com/125836_heathrow-y-gatwick-invierten-millones-en-tecnologia-anti-drones.html

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Arturo García Almendros es piloto profesional de drones certificado, Ceo de RITRAC, empresa operadora especializada en formación avanzada de pilotos de RPAS y operaciones aéreas de observación, vigilancia y emergencias, forma parte del equipo docente de la UNED, y es miembro de la Comisión Asesora de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, AESA.

 

Acerca de Arturo García Almendros

Arturo García Almendros
Arturo García Almendros, además de piloto certificado e instructor de vuelo de RPAS, es asesor en materia de RPAS para diversas autoridades aeronáuticas a nivel internacional, colabora activamente en distintos foros relacionados con esta industria, así como en publicaciones y medios de comunicación, ha participado en el congreso CIVILDRON 2017 como ponente, y es impulsor del proyecto empresarial español RITRAC así como de la asociación internacional de pilotos profesionales de RPAS –IRPPA-