Capacidades tecnológicas de la simulación militar

Por: Gabriel Cortina

La simulación es una parte imprescindible de las capacidades de la Defensa. Sus tres características son la interoperabilidad, la integración simultánea y la combinación. Todos los productos deben satisfacer estos requisitos tecnológicos, que son reflejo de las necesidades del entorno operativo del usuario, en este caso, el de la Fuerza Aérea. Hay una máxima que ayuda a entender esta perspectiva: “Lucha como te has entrenado, y entrénate como vayas a luchar”. En la necesidad de evitar errores y de maximizar capacidades está el sentido último de la simulación.

 

Simulacion de vuelo de helicópteros
Simulador de helicópteros. Foto: CAE

 

La hora de entrenamiento en vuelo es muy cara, y teniendo en cuenta los limitados presupuestos disponibles, éste tiempo conviene dedicarlo a lo esencial, que al final es determinante. Por esa razón, la simulación aplicada tanto a pilotos de caza y combate, como a técnicos y responsables de mantenimiento, debe estar equilibrada entre el complemento y la sustitución. La adquisición de armas, sistemas de armas o plataformas nuevas, requieren que vayan acompañadas de sus respectivas soluciones de simulación. El reto para la industria es poder ofrecer las soluciones tecnológicas reales que se demandan por parte de las fuerzas armadas, y muchas veces no es sencillo por la cantidad de variables que afectan a este tipo de productos, entre las cuales caben destacar dos: los criterios de seguridad y la certificación.

Uno de los entornos colaborativos que conviene destacar son las iniciativas puestas en marcha por la Science and Technology Organization de la OTAN (STO), que hasta la fecha cuenta con 250 proyectos, y cuenta con los requisitos de calidad que vienen definidos por la Alianza (NATO Standard SISO y HDA). Las aplicaciones de I+D en otros ámbitos son muy relevantes, como es el caso de la medicina y salud. El objetivo de todo ello es evitar errores y maximizar el uso efectivo por parte de los aliados, tanto en la parte de simulación (sensores, integración…), como en el modelado. El proyecto “Mission Training through Distributed Simulation” (MTDS), donde intervienen las compañías Thales y Airbus, busca desarrollar la innovación necesaria para llevar a cabo una formación multinacional, lo más realista posible, para operaciones aéreas. El único camino posible es fomentando la colaboración público-privada, con compañías y universidades, para poner en marcha modelos de integración mediante ejercicios prácticos con unidades desplegadas en entornos navales, terrestres y aéreos.

 

simulación militar Eurofighter
Simulador del caza Eurofighter. Foto: Indra

 

La necesidad actual es poder crear una red de simuladores, según el esquema “simulation network”, de conectar lo que hay, pero desde un punto de vista táctico (“plug and play”) y que sirva para algo. En el caso del Ejército del Aire, sería poder conectar el Ala 12 con el Ala 15 (bases de Madrid-Zaragoza). El ritmo de los avances tecnológicos no puede ir a la misma velocidad de adaptación, certificación y uso por parte de los usuarios. Unido al tema de la seguridad, ya que en la nube se sube y comparte el estado real y detallado de planos, objetivos, capacidades y recursos, está la incertidumbre de compaginar soluciones de distintas plataformas. Si a la hora de planificar, el cálculo de medio plazo es de 5 a 7 años, cabe pensar cuál será el escenario 2025/30, donde se demandarán plataformas aéreas de quinta generación y que, teniendo en cuenta que se comience ahora, podrán ver maximizadas sus potencialidades en la década 2030/40.

 

Simulador F-35 (4)
Simulador del F-35, plataforma de quinta generación. Fuente: Lockheed Martin

 

Como conclusión cabe señalar que el análisis de datos en tiempo real, abordar los problemas de la ciberseguridad o hacer posible la interoperabilidad en conjunto con sistemas reales son los tres principales retos tecnológicos. ¿Será posible dar el salto a esta gran demanda por parte de decisores, usuarios y proveedores? En este sentido, el futuro de las capacidades de la simulación militar estará marcado por cómo afrontar seis variables: la gestión de los datos masivos (big data), los avances de la inteligencia artificial (IA) con sus correspondientes algoritmos, la integración de sistemas, los riegos y oportunidades de trabajar en la nube (cloud computing), el hardware y las posibilidades de la realidad virtual.

 

Acerca de Gabriel Cortina

Gabriel Cortina
Consultor de empresas. Diplomado en Altos Estudios de la Defensa Nacional por el CESEDEN