DESDE EL LADO DERECHO, LA INSTRUCCIÓN DE VUELO

Por: Adrián Ambrosio

Hace años que tomé la decisión de dar el salto al mundo de la instrucción. Valoré mis conocimientos teóricos, mi capacidad para transmitirlos y mis aptitudes de vuelo. Consideré que podía estar capacitado y me lancé al curso de instructor de ultraligeros, para el cual cumplía los requisitos de entrada al curso.

No es fácil, no todos valen, no es una manera de “ganar dinero” y en el caso de aviación general, no debería ser el medio de muchos sólo para sumar horas, sobre todo porque hacerlo resta calidad a la instrucción. Al final eso acaba traduciéndose en instructores “quemados”, que a final de mes pierden dinero en vez de ganarlo y que sólo piensan en sobrevivir a esa situación y en acumular la suficiente cantidad de horas de vuelo para poder optar a algo mejor en la aviación, que al menos, les permita vivir dignamente.

De las primeras cosas que me chocaron, y lo hizo de una forma radical, fue el hecho de que un instructor debe enseñar a volar a su alumno sin tocar los mandos, siendo más un guía, un pequeño psicólogo que acompaña casi de la mano al alumno en su camino hacia la obtención de su licencia o habilitación. Es sólo en cuestión de décimas de segundo cuando la reacción de un instructor puede ser la diferencia entre tener o no un accidente o entre salvar o no la vida…yo ya me he visto en algún susto importante, y gracias a la reacción de último segundo las consecuencias no han sido fatales.

Alumno en cabina. Foto: Autor
Alumno en cabina. Foto: Autor

Cada alumno es un mundo en sí mismo y debe ser guiado con guante de seda por su instructor, desde la instrucción teórica, en la que se debe de conseguir que el alumno sea disciplinado, aplicado, que le dedique tiempo al estudio y al aprendizaje, pasando al vuelo, en donde el alumno debe ser habilidoso, ágil física y mentalmente y debe tener la capacidad de anteponerse a lo que le espera durante todas las fases del vuelo. Porque no nos engañemos, ni dejemos que otros nos engañen, no todo el mundo está capacitado para llegar a ser piloto, y tampoco para ser instructor, pero eso no significa que no veamos a pilotos e instructores que no están capacitados y sin embargo poseen sus licencias en vigor.

Como instructor, desde el lado derecho, he aprendido a observar, a aprender de mis alumnos, a corregir sus errores y a pulir también los míos. El vuelo es muy distinto desde esta posición, podemos apreciar de un modo más relajado todas las fases del vuelo, sin perder nunca de vista los márgenes de seguridad y garantizando que el alumno vuele de forma segura. Todos cometemos errores, especialmente desde el lado izquierdo, donde sentimos la presión y la responsabilidad del vuelo. Es desde la posición del instructor, cuando el vuelo pasa a ser como en tercera persona, y tú supervisas y corriges los defectos que vas observando. Hay que ser capaz de saber cómo y cuándo corregir a un alumno, porque puede condicionar el resto del vuelo, para bien, o para mal. Por eso hay que ser cuidadoso en el modo y en las palabras elegidas para aplicar una corrección.

Vuelo a baja cota en algún remoto lugar de Toledo, cerca de "los plásticos" Foto: Autor
Vuelo a baja cota en algún remoto lugar de Toledo, cerca de “los plásticos” Foto: Autor

No hay que olvidar ni mucho menos, el carácter vocacional de la instrucción. Este aspecto en algunos instructores se ha perdido, puesto que en la aviación ultraligera como en la aviación general, podremos encontrarnos a instructores más interesados por su nómina o por acumular horas de vuelo que por sacar adelante alumnos de calidad que lleven el sello de garantía de un gran instructor, pero así son las cosas, y el alumno también es en parte responsable de saber elegir a sus instructores y descartar a los que no considere adecuados para su propia formación, que al fin y al cabo, determinará su propio futuro como piloto. Uno de los aprendizajes que yo he extraído en estos años es que por regla general, al final lo barato sale caro, pero no por ello, lo caro siempre es la mejor opción. Y con esto también doy respuesta a la infinidad de personas que siempre suelen preguntar eso de ¿Qué escuela elijo?.

Y es que la instrucción, más allá de otros intereses, es pasión por la aviación, por compartir lo aprendido y por ayudar a que otras personas alcancen el sueño de volar.

Asi es que la próxima vez que subas como alumno a un avión, piensa en el punto de vista de tu instructor, en la responsabilidad que tiene y trata de extraer todo lo mejor de él, para que él también pueda obtener lo mejor de ti como piloto.

Adrian Ambrosio

Acerca de Adrián Ambrosio

Adrián Ambrosio
Apasionado de la aviación desde pequeñito, era de los que miraba siempre al cielo al pasar un avión,

En el 2005 comencé a trabajar en Iberia, cargando maletas y probablemente fue la guinda para convencerme a mi mismo de que debía hacer de la aviación mi vida y mi profesión.

Durante el curso de piloto privado descubrí otro mundo apasionante, el mundo del ultraligero,así que tan pronto como pude, convalidé mi licencia de piloto privado con la de ULM y poco después decidí hacerme instructor de ULM.

Cuando inicié mi instrucción teórica de ATPL (piloto de transporte de líneas aéreas), descubrí que hay mil cosas que aprender en este mundo y conseguí terminar satisfactoriamente el ATPL meses después.

En la actualidad, he conseguido la licencia de piloto comercial y he terminado con los estudios de MCC y trabajo como coordinador de vuelo en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.