EL DIA DE LA SUELTA

¿Qué tendría? ¿14 años? Fue la primera vez que cogí un avión. Un avión comercial para ir a Mallorca de viaje de Fin de Curso en 8 de E.G.B. Nunca antes había volado. No tengo palabras para describir lo que sentí. Los motores a plena potencia, la aceleración sobre la pista y el instante en que las ruedas se levantaron del terreno haciendo que el suelo estuviera cada vez más y más lejos, causaron estragos mí.

Hubo algo en mi interior que cambió: ¿que se sentiría al volar en un avión pilotado por mí?

Tengo “mi” Cessna al lado de la entrada a plataforma y con combustible suficiente. Llega mi instructor y, una vez arrancados, toma el control de las comunicaciones y solicita hacer tomas y despegues. Nos preguntan que cuantas y responde 5. Autorizados a rodar. Ya tengo claro que hoy es el día.

Nervioso, estoy nervioso y muchos temores se asoman a mi mente. Trato de evitarlos pero a veces no es del todo posible. Viento cruzado y rachas de 5 a 10 nudos. Ese es el panorama que me espera. Primera toma bien, segunda regular, tercera un circuito corto y regular, cuarta mejor y quinta circuito corto y una toma bastante mala.

– Con esta toma Gonzalo no te puedo dar la suelta. Esas fueron sus palabras. Gran decepción por mi parte y un sentimiento de tristeza tremendo.

– Lo entiendo, ha sido una toma mala. No sé si mi tono de voz, o la expresión de mi rostro, hizo que llamara a Torre nuevamente y pidiera dos tomas y despegues más. Algo en mi interior me dice que no puedo desperdiciar esta oportunidad: ¡Vamos Gonzalo!

No sé en qué momento le oí solicitar toma final con parada intermedia. (Torre) ¿Entiendo que es para suelta? (Instructor) Es afirma.

Esto me hizo revolverme por dentro. No había marcha atrás y en breves instantes iba a estar yo solo frente a la máquina.

Llegamos al parking y sin parar el motor se baja mi instructor y me desea suerte. Yo le digo que gracias y que nos vemos en un rato. Cierro la puerta, mi instructor se aleja y me levanta el pulgar.

Bueno, ya estoy solo. Mi pie izquierdo tiembla sobre el pedal de freno.

– Cuatro Vientos Torre, ACR32 Listo rodar de nuevo.

– ACR32, su nuevo distintivo es ACR32S (léase Sierra) y en el aire responda 0307. Ruede por Echo a punto de espera de la 10.

Colaciono, suelto parking, enciendo luz de taxi y meto gases para que la Cessna comience a rodar. Chequeo frenos y ¡Vámonos!

En este preciso momento se acabaron los nervios. Estoy completamente relajado y pendiente de todo. Quizás un poco torpe, pero tranquilo. Pienso en mi mujer, en mis hijos, en lo que va a pasar dentro de un rato. Me siento eufórico. Llego a punto de espera, realizo la prueba de motor, compruebo mandos, compensador, puertas, me pongo el arnés (es la primera vez que no se lo ofrezco a nadie al lado), mezcla rica, ventanas cerradas, realizo mentalmente mi briefing y llamo a Torre:

– Cuatro Vientos Torre, de ACR32S, en punto de espera de la 10, listo salida.

– ACR32S, autorizado a despegar, pista 10, vientos del Norte de 5 a 10 nudos.

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Torre de Control de Cuatro Vientos Foto: Wikipedia

Compruebo final libre, hago backtrack mientras compruebo los mandos de vuelo, enciendo trasponder, landing, strobos, me alineo al eje, freno y… gases a fondo.

El avión acelera por la pista, 40 nudos y compruebo todo: anemómetro vivo. Continuo acelerando y a 60 nudos me voy al aire. Ahora sí, noto que estoy solo ya que la Cessna sube más liviana. Miro a mi derecha y veo… la puerta, no hay nadie. ¡Estoy volando solo! Estoy contento, muy contento, se lo que tengo que hacer y sé que lo voy a hacer bien. Sé que ahora viene la prueba de fuego, el aterrizaje. Procuro no pensar en ello, solo en volar el avión. Ultimo tercio de viento en cola y suena la radio:

– ACR32S, autorizado a toma y despegue pista 10, vientos del Norte de 5 a 10 nudos.

Viro a base y corto gases. 80 nudos, aguanta Gon, 75 nudos, aguanta, 70 nudos, para abajo, compenso, inicio viraje a final, veo la pista al fondo, pequeñita, 70 nudos, eje de pista, parece que llego bien, 75 nudos, eje de pista, la manga completamente caída, 75 nudos, la pista cada vez más grande, pie izquierdo que me estoy saliendo del eje, 75 nudos, manga en el suelo, eje, 75 nudos, me estoy quedando corto, meto un poco de potencia, 75 nudos, eje, manga, 75 nudos, corto gases, 75 nudos, cabecera, aguanta Gon, un poco más, venga. Recogida, tiro de los cuernos hacia mí, suavemente, no quiero pasarme, estoy paralelo, juego un poco con los pies, el morro quiere caerse, tira un poco más, no te pases, bien, bien, bien…

Noto como las ruedas tocan el suelo, y el morro cae. Ruedo por la pista, aguanto un poco y meto potencia. Estoy en carrera de nuevo, el avión se quiere ir al aire, miro el anemómetro y 65 nudos, no se lo impido, tiro de los cuernos y estoy de nuevo volando.

Me siento completamente tranquilo y confiado. Si ya lo he hecho una vez, seguro que puedo hacerlo una segunda, una tercera y las que hagan falta. Inicio mi último circuito por hoy. Exactamente igual que antes, suena la radio de nuevo: ACR32S, autorizado a toma final pista 10, vientos del Norte de 5 a 10 nudos. Colaciono y me dispongo a hacer lo mismo que antes. No me fue mal y no voy a cambiar nada de lo anterior.

Tomo suavemente pero ligeramente torcido. Nada que no sea subsanable. Dejo que la avioneta pierda velocidad y me llama Torre para indicarme que si lo deseo puedo hacer backtrack para salir por Echo. Le digo que así lo haré. Me dan la enhorabuena. Estoy emocionado, eufórico, sudando, con ganas de bajar, con ganas de volver a volar, estoy satisfecho. Gases 1.500 rpm, mezcla cortada, y cuando la hélice se para, apago magnetos.

– Cuatro Vientos Torre, de ACR32S, en parking 58, terminado.

Me bajo del avión y ahí está mi instructor para felicitarme. Me da la mano y no puedo más que darle un fuerte abrazo. Estoy feliz, muy contento. Todo ha salido como tenía que salir: bien.

Por la noche, la casa en silencio, todos dormidos y yo tumbado boca arriba en la cama. No termino de creerme todo lo que ha pasado. Una sonrisa asoma en mis labios: la satisfacción del sueño cumplido. Hoy ha sido un día que recordare toda mi vida y, cuando la memoria me falle, aquí tendré este relato que me recordará lo que ocurrió un día 26 de Abril de 2011: El Día de la Suelta.

El día que vi cumplido mi sueño. Buenos vuelos!

Acerca de Gonzalo Flores

Gonzalo Flores
Gonzalo Flores es piloto privado en Madrid.

Con 35 años decide que es el momento de dar el salto y aparcar temporalmente el simulador y los vuelos como acompañante para meterse de lleno en el mundo de la aviación. Así en el año 2010 se matrícula en Aerocenter, conocida escuela del madrileño aeródromo de Cuatro Vientos, para finalmente, en 2011 conseguir la licencia de Piloto Privado.

A día de hoy vuela habitualmente en el club de vuelo TAS, también en Cuatro Vientos, teniendo la "suelta" en diferentes aviones como son la Piper PA-28 150 Cherokee-Cruiser, la PA-28 161 Warrior II o la PA-28 180 Archer II a pesar de que su avión en la fase de instrucción fue una Cessna- 172M

En la actualidad tiene en mente experimentar el vuelo con instructor en ultraligero, planeador y autogiro compatibilizandolo con paseos y viajes como piloto al mando.

Profesionalmente ha realizado labores de consultoría informática para el sector aeronautico (EADS) aunque en la actualidad está especializado en el sector financiero.