Cómo ganar en seguridad y ahorrar tiempo en la limpieza de aviones

Se calcula que son necesarias unas 50.000 horas de trabajo y mano de obra cualificada para el mantenimiento de un avión. A pesar de lo que a priori pueda parecer, la limpieza es una de las tareas más meticulosas que existen dentro del mantenimiento aeronáutico.

 

limpieza y mantenimiento aviones
Foto: © Rubén Magán

 

En el exterior de la aeronave se acumulan restos de combustible, como hollín de los gases de escape, líquido hidráulico y otros lubricantes, desechos de gomas y pinturas, salitre, adhesivos, polvo y tierra, etc. que atacan a las superficies. Debido a los cambios de presión y temperatura que sufre el fuselaje, la suciedad tiende a adherirse firmemente sobre las superficies (sobre todo, en remaches y juntas), desencadenando la corrosión de los elementos. En zonas costeras el proceso se acentúa puesto que la suciedad atrapa consigo salitre, que es el principal elemento que produce corrosión. Impedirla realizando una limpieza integral de manera cíclica reduce el número de paradas del avión para su reparación.

Pero el proceso de limpieza de las aeronaves tiene más finalidades que únicamente la “eliminación” de todos estos residuos para evitar la corrosión. Es además fundamental para mantener la eficiencia aerodinámica y repercute por tanto en ahorro de combustible. Y lo hace también en seguridad durante el vuelo, ya que ayuda a que los equipos funcionen correctamente y permite detectar anomalías y actuar preventivamente.

Por tanto, el protocolo de limpieza se realiza como parte integral del mantenimiento de un avión. Cada aerolínea tiene sus propios procedimientos e intervalos de tiempos de limpieza tanto del fuselaje como del interior de las cabinas. Incluyen sesiones de limpieza superficial y otras en profundidad. De media, la limpieza en profundidad se realiza cada 500 horas de vuelo o una vez al mes. Una limpieza superficial de un avión tamaño A380 puede durar unos 40 minutos y una en profundidad no más de cinco horas, empleando a ocho profesionales.

Bajo unos parámetros de eficiencia, tiempos de escala, medio ambiente y seguridad, el proceso requiere de una limpieza química y mecánica de las distintas piezas y conjuntos de avión y motor. Las zonas más primordiales son la “panza”, los trenes de aterrizaje y las áreas próximas a la salida de turbinas. Otras áreas que también merecen una especial atención son la de carga de combustibles, líquido hidráulico, salidas de líquidos de servicio y molduras de puertas.

limpieza tren de aterrizaje
Foto: © Carlos Solís

 

Para acometer esta labor, los elementos han de ser de vanguardia, con todas las certificaciones necesarias, han de prometer rapidez y seguridad, y deben contaminar lo menos posible. En este escenario, Tork, marca del Grupo Essity es una de las compañías que ofrece productos especializados para la limpieza, la revisión, y el mantenimiento de aeronaves.

Los productos para tareas de secado y limpieza de Tork, especializados en el sector de la Aviación, reducen costes, incrementan la eficiencia y la seguridad. Todos los productos tienen las certificaciones AMS 3819C, BMS 15-5G y ESD, garantizando el cumplimiento de los estándares de seguridad.

Y no sólo es una cuestión de certificaciones, garantizan una limpieza más profesional: absorben mucho mejor que los paños convencionales, además de no tener pelusas y ser antiestáticos. Todo ello revierte en menos horas de trabajo y mayor seguridad en la limpieza de elementos de alto riesgo.

Desde Tork se señala que el uso de sus productos profesionales logra un 30 % menos de tiempo, un 20 % menos de esfuerzo y un 40 % menos en el uso de disolventes. Asimismo la compañía apunta a que el uso de dispensadores también ayuda a seguir optimizando tiempo, esfuerzo y costes. Por ello, la compañía ofrece una amplia gama de este tipo de productos.