Japón continúa en la búsqueda de su avión de combate avanzado perfecto

01-12-2018

Japón sigue adelante con la investigación y el desarrollo de la tecnología de aviones de combate avanzados, a pesar de la incertidumbre sobre su estrategia de adquisición de un avión de combate de nueva generación y de las dudas sobre el grado de participación de la industria japonesa en el programa.

Caza japonés  F-2 (Kazuhiro Nogi/AFP)
Caza japonés F-2 (Kazuhiro Nogi/AFP)

Estas tecnologías incluyen un nuevo motor de combate, control del vector de empuje, así como el mecanismo de transporte y liberación de armas para las bahías internas de armas, según representantes de la Agencia Japonesa de Adquisición, Técnica y Logística (ATLA), que intervinieron en la Exhibición Aeroespacial Internacional de Japón (Japón International Aerospace Exhibition) en Tokio, que finalizó el 30 de noviembre.

Varias de estas tecnologías se instalaron en el Mitsubishi X-2, un demostrador de tecnología construido por los japoneses y utilizado para probar y validar varias de estas características.

Desde entonces, Japón ha continuado el trabajo de desarrollo del turbofán de postcombustión XF-9 de 15 toneladas. Ese turbofan mostró una mejora de hasta 70% durante el tiempo que le tomó alcanzar el empuje completo desde la marcha en vacío, en comparación con el anterior XF-5 utilizado por el X-2, dijo el Tte. Gral. Hiroaki Uchimura, director general de sistemas aéreos de la ATLA.

Japón también está trabajando en un avanzado radar activo con barrido electrónico, así como en técnicas de fabricación para reducir o eliminar la necesidad de estructuras de sujeción de los aviones. Ninguna de las dos características llegó al X-2, pero el trabajo continúa en ambos frentes, ya que el radar ha sido probado en el laboratorio y programado para pruebas de vuelo a bordo de un banco de pruebas de un avión de combate Mitsubishi F-2.

El continuo esfuerzo en I+D se refleja en las solicitudes presupuestarias que el Ministerio de Defensa ha realizado para el próximo ejercicio fiscal, que comienza el próximo mes de abril del 2019. Esto incluye 194,6 millones de dólares para la investigación de “estudios de integración de sistemas de misión y tecnología de equipos de aviones tripulados no tripulados”, y se suma a los 1.700 millones de dólares que Japón ha invertido en investigación de cazas desde 2009. Esa primera cifra es también más de 10 veces la cantidad gastada en I+D para el caza japonés Mitsubishi F-2

El caza de próxima generación de Japón reemplazará al F-2 a mediados de la década de 2030, y tanto Uchimura como el comisionado de la ATLA Nobuaki Miyama, quien habló en diferentes sesiones de la conferencia en la exposición aeroespacial, mencionaron cinco atributos críticos para el próximo programa de cazas de Japón.

Estos incluyen su capacidad para asegurar la superioridad aérea sobre los adversarios potenciales; la facilidad de actualización a medida que surgen nuevas tecnologías; la latitud para realizar actualizaciones y sostenimientos a nivel nacional sin necesidad de aprobación en el extranjero; el nivel de participación de las industrias locales en la realización de esas actualizaciones y sostenimientos; y la necesidad de que el combatiente y el programa en su conjunto tengan un costo “realista y factible”.

Japón está estudiando actualmente varias estrategias de aprovisionamiento diferentes para su caza de próxima generación, incluyendo un diseño desarrollado y fabricado íntegramente en el país, una colaboración internacional, o lo que llama un desarrollo “spinoff” de un diseño existente.

Japón y el Reino Unido han acordado intercambiar información para sus respectivos programas de combate. Reuters informó anteriormente que tanto Lockheed Martin como Northrop Grumman respondieron a la solicitud de información de Japón sobre posibles ofertas de cazas, teniendo en mente el primero de ellos un “híbrido F-22/F-35”.