Las cuatro grandes decisiones del presidente Joe Biden en materia espacial

Por: Juan Pons

El nuevo inquilino del Despacho Oval tiene que elegir al nuevo responsable de la NASA y decidir el ritmo que imprime a Artemis, Gateway, la Fuerza Espacial y a la nueva gama de lanzadores

presidente Joe Biden
El nuevo presidente Joe Biden tiene que tomar grandes decisiones en materia espacial, un ámbito por el que no siente un especial interés (Ángela Weiss/AFP)

El nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tiene que tomar en los próximos meses cuatro grandes bloques decisiones en materia espacial, a pesar de que no siente una especial inclinación por este tipo de asuntos, como lo ha dejado patente en su escasa atención por estos temas a lo largo de su larga carrera política.

Como resultado de sus compromisos adquiridos durante el periodo de elecciones, es de prever que Biden mantenga la importante actividad de la NASA y su presupuesto anual del orden de los 23.00 millones de dólares. Pero todo apunta a que va a reorientar los ejes de la política espacial seguida por Donald Trump hacia programas relacionados con la observación medioambiental de la Tierra y el estudio del cambio climático.

Las pocas intervenciones de Biden sobre temas espaciales durante la campaña presidencial fueron para afirmar que la NASA “proseguirá con los principales programas ya en marcha”, para comprometerse en aumentar los fondos dedicados a la investigación científica y la innovación tecnológica y médica “en cooperación con los socios de la Estación Espacial Internacional” e incluso para asegurar que pretende “iniciar los estudios para llevar astronautas a Marte”.

Joe Biden Marte NASA
Ellen Stofan, directora del Museo Smithsonian del Aire y del Espacio de Washington y ex jefa científica de la NASA puede ser la primera mujer en tomar las riendas de la Agencia (NASA)

Así lo confirma la carta fechada el 20 de enero, dirigida a todos los funcionarios de la NASA y firmada por el funcionario de mayor rango y actual administrador interino de la NASA, Steve Jurczyk, junto con la profesora Bhavya Lal, en la que destacan el “enfoque en el estudio de nuestro planeta y el regreso de los astronautas norteamericanos a la superficie de la Luna y luego a Marte”.  

Ella es uno de los ocho miembros del equipo de transición designado por el nuevo presidente para efectuar el relevo de competencias tras el cese de Jim Bridenstine, el congresista nombrado en abril de 2018 por Trump al frente de la NASA, que dejó su cargo el mismo día de la toma de posesión de Joe Biden.

Bajo la coordinación de la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, la Agencia, el Pentágono, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y los departamentos de Transporte y Comercio ya tienen en proceso de definición las vertientes científica, comercial, de seguridad nacional y de política espacial internacional que quiere imprimir la Administración Biden.

Trump Biden NASA Fuerza Espacial
La Fuerza Espacial que dirige el teniente general John W. “Jay” Raymond fue una imposición de Donald Trump que con Biden puede sufrir una desaceleración (Space Force)

Hacia una mujer a las riendas de la NASA

Una de las importantes decisiones que debe asumir el nuevo presidente consiste es elegir a la persona de su confianza que va a regir los destinos de la NASA, el hombre o mujer que debe guiar las iniciativas de la Administración Biden en la exploración del cosmos en sus vertientes robótica y tripulada.

Las perspectivas apuntan hacia una mujer, posiblemente Ellen Stofan, de 60 años, la responsable del grupo de transición. Geóloga planetaria, ex jefa científica de la Agencia durante el segundo mandato de Barak Obama es ahora la directora del Museo Smithsonian del Aire y del Espacio de Washington. La elegida también podría ser Pamela Melroy, de 59 años, coronel retirada de la Fuerza Aérea y astronauta con tres misiones al espacio en los transbordadores espaciales Discovery ‒en 2000 y 2007‒ y Atlantis, en 2002.

La persona seleccionada tendrá que revisar el calendario del programa Artemis, cuyo objetivo es lograr el retorno de astronautas a la Luna, lo que por el momento está programado para 2024. Pero tanto la propia NASA como los contratistas implicados contemplan que en el citado año va a ser prácticamente imposible. Basan su pronóstico en la lenta marcha del proyecto y en limitados fondos asignados para conseguirlo, en torno a los 850 millones para 2021.

El Sistema de Lanzamiento Espacial en el que se apoya el programa Artemis de transporte de astronautas a la Luna y la construcción del complejo orbital Luna Gateway sigue sin concluir (NASA)

Emparejado con Artemis se encuentra el nuevo lanzador pesado tripulado SLS. El fallo a mediados de enero en sus motores RS-25 durante una prueba estática de su etapa principal añade problemas a un programa que, con una inversión total estimada en 18.600 millones de dólares, se remonta a principios de la década de 2010.

Al estar directamente relacionado con Artemis, del mismo modo se tendrán que reelaborar las expectativas respecto al complejo orbital tripulado Gateway alrededor de la Luna. Es una iniciativa a la que ya se ha adherido la Agencia Espacial Europea (ESA) y en torno a una decena de países, entre ellos Japón y Canadá. Gateway debe servir de trampolín para la exploración humana y robótica del polo sur lunar y más tarde convertirse en el punto de partida para el desembarco de astronautas en Marte.

Desaceleración de la Fuerza Espacial

El segundo grupo de temas de la máxima relevancia es ofrecer una nueva óptica al problema de la basura espacial, estrechamente ligado con las tantas veces demorada gobernanza del espacio y, en especial, con la gestión del tráfico de satélites y naves espaciales civiles más allá de la Tierra.

Se trata de una esfera de competencia que está en disputa entre el segmento espacial del departamento de Comercio, el brazo espacial de la Administración Federal de Aviación (FAA) del departamento de Transporte y la Fuerza Espacial, la sexta rama militar del Pentágono, creada hace poco más de un año por Donald Trump y considerada como su “niña bonita”.

La tercera gran decisión está relacionada con la seguridad nacional y con el papel que la Administración Biden va a conceder a la Fuerza Espacial. No es previsible que eche atrás una recién nacida organización escindida de la Fuerza Aérea (USAF), que todavía se encuentra en pleno proceso de transferencia de personal y a la que con posterioridad se unirán efectivos procedentes del resto de las Fuerzas Armadas. Pero sí que desacelere el ímpetu en todos los sentidos que le proporcionó la Administración Trump.

Gen. John “Jay” Raymond. Space Force
La Fuerza Espacial que manda el General John Raymond está siendo imitada por otros países cuya economía y defensa swpende en buena medida de los satélites, como es el caso de Japón. Foto: DOD USA

En 2020 le fueron trasladados 2.200 civiles y militares procedentes de la USAF y a lo largo de 2021 está previsto que se sumen otros 3.600, hasta alcanzar un techo de 14.000 personas, de las que en torno a 6.000 serán militares. Con tal volumen humano o incluso superior, la Fuerza Espacial pretende alcanzar un nivel suficiente para establecer un Mando de Sistemas Espaciales y un Centro de Inteligencia Espacial, capaces de generar equipamientos de ataque, defensa y protección de los satélites norteamericanos ante interferencias, ciberataques y armas antisatélite, al igual que para evitar agresiones contra sus instalaciones de lanzamiento en tierra.

El otro gran escenario al que Biden debe hacer frente es a la renovación de sus constelaciones de satélites militares y, en especial, de vectores institucionales de lanzamiento de cargas pesadas. Por lo que respecta a los cohetes financiados con fondos federales, Estados Unidos basa su autonomía en la gama  Atlas V de Lockheed Martin y en la serie Delta IV de Boeing, ambos bajo el paraguas de la sociedad conjunta ULA. Biden deberá confirmar la continuidad del nuevo Vulcan, cuyo desarrollo marcha con retraso.

Los buenos resultados conseguidos por SpaceX con su cohete Falcón 9 y sus contratos con el Pentágono para la puesta en órbita de satélites militares auguran que un replanteamiento de la política de lanzamientos. Al mismo tiempo, los éxitos obtenidos por el multimillonario con su extensa constelación de pequeños satélites Starlink en órbita baja son presagió de que Biden también deberá asumir el despliegue de este tipo de redes con fines militares.

Acerca de Juan Pons

Juan Pons
Coronel del Ejército de Tierra (R), está especializado en asuntos espaciales, aeronáuticos y de defensa. Ha sido coronel director de la Escuela Militar de Ciencias de la Educación del ministerio de Defensa, Jefe de la Unidad de Repatriación de las fuerzas del Ejército de Tierra desplegadas en Mostar (Bosnia-Herzegovina) y profesor titular de Comunicación y Relaciones Internacionales de la Academia General Militar de Zaragoza.

Diplomado en Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, es miembro de la Asociación Atlántica Española, la Asociación de Periodistas de Defensa, la Asociación Española de Derecho Aeronáutico y Espacial y de la Asociación de Diplomados Españoles en Seguridad y Defensa.