Programas de despegue vertical para la fuerza aérea

Por: Gabriel Cortina

Los programas de las fuerzas aéreas de despegue vertical –Future Vertical Lift (FVL), por sus siglas en inglés- adquieren un notable interés por parte de los desarrollos tecnológicos aeronáuticos. Teniendo en cuenta las realidades de los conflictos y las capacidades que se van a necesitar en las operaciones, la tendencia será una sustitución sistemática de los vehículos de ala rotatoria. Un ejemplo que indica el alcance de esta tendencia es que Estados Unidos desea disponer para la década de 2030 una gama completa de estos helicópteros, que abarquen las capacidades que van desde el ataque al transporte, tanto en entornos terrestres como navales.

 

 despegue vertical FLV Airbus Racer
FLV Airbus Racer

 

El reto, desde el punto de vista de la tecnología aeronáutica, es solucionar el fenómeno de la disemetría de sustentación, que son las palas dobles, como el Kamov-52, el Sikorsky X2 o el S-97 Raider. Como caso o propuesta de vanguardia conceptual sería el SB>1, que sigue el modelo joint multi-role (JMR), una propuesta de Lockheed Martin y Boeing que incluye las variantes de transporte y ataque. El V-22 Osprey de Bell implicó el desarrollo de nuevos conceptos, es el modelo utilizado actualmente, tiene una eficacia probada en operaciones y cuenta con un nuevo ciclo inversor. Como referente, fue un concepto revolucionario, pero según los expertos hoy es una solución “radical y demandante”. Aunque el desarrollo de los helicópteros no ha llevado el mismo ritmo que las plataformas de ala fija, poco a poco iremos viendo cómo las Fuerzas Armadas irán adquiriendo este tipo de plataformas para sus misiones, llegando a ser un común denominador en las próximas décadas.

 

FLV Kamov 52
FLV Kamov 52

 

El formato deseado en los nuevos programas de despegue vertical trata de ofrecer más ventajas que el helicóptero que conocemos actualmente. Los límites son la velocidad máxima, las operaciones prolongadas y factores externos, como un clima extremadamente cálido y la altitud. Los fabricantes están enfocados en una inversión que integre los desarrollos tecnológicos actuales y que reduzca los costes operativos. La intención es combinar capacidades, es decir, las ventajas de un helicóptero con las de un avión convencional. Por hacer un listado, éstas serían: la capacidad de maniobra en el plano vertical, la agilidad, la disponibilidad para las operaciones en todo tipo de ambientes y terrenos, el alcance y la velocidad. Unirlos de manera satisfactoria no es fácil, más aun teniendo en cuenta la versión navalizada, que es la que ofrece más problemas.

 

FLV Raider S-97
FLV Raider S-97

 

Las especificaciones para la Armada deben cumplir con el requisito estratégico de contar con una proyección de la fuerza sobre tierra, que opere en y desde la mar. En el caso del NH-90, su puesta en marcha es una manifestación de la renovación y la modernización de la flota, con el deseo de sustituir al incombustible Sikorsky SH-3“Sea King” y, paulatina y escaladamente, al SH-60. Esto es importante porque en la actualidad, la fuerza naval española cuenta con 27 buques con cubierta de vuelo, la capacidad anfibia es un requisito creciente y la realidad litoral es nuestro espacio natural geoestratégico.

En los programas de despegue vertical los estudios aerodinámicos buscan la seguridad del helicóptero y las compañías desean la rentabilidad económica y la difusión su uso, tanto civil como militar, para garantizar la inversión, las mejoras y el ciclo de vida. En este sentido, el “city Airbus” es una solución, que dese ser posible, sería muy interesante, porque está orientado a la movilidad urbana pensando en el futuro de las macro-ciudades (se esperan 280 grandes entornos urbanos en las dos próximas décadas a nivel mundial, agrupando al 6% de la población del planeta), puede transportar cuatro personas y tiene propulsión eléctrica. Este tipo de programas responden al concepto de “urban mobility”, buscan ahorro de coste energético y tienen en cuenta los riesgos de la conectividad, por lo que implementan soluciones orientadas a la ciberseguridad. El concepto que lo engloba se resume en las siglas RACER (Rapid and Cost Efficient Rotocraft). Otros modelos que se engloban en este tipo de soluciones son el AW-609 “Trilotor” de Leonardo y el S-97 “Raider”, basado en las lecciones aprendidas del X2. Estos tres ejemplos manifiestan el fin del helicóptero que conocemos y que mantiene un diseño originado hace cuarenta años, cuando alcanzó su apogeo operativo en la guerra de Vietnam. Como icono en vanguardia cabe señalar el proyecto SB>1 mencionado anteriormente.

 

FLV Trilotor AW-609
FLV Trilotor AW-609

 

Cuando hablamos de velocidad, se trata de incrementarla hasta alcanzar los 400 km/h. Esta especificación lleva unida la exigencia de reducción del coste de carburante, calculado en un 25%. Desde el punto de vista de la planificación de operaciones, a más velocidad, se podrán hacer más misiones durante el día, lo que implica aumentar las posibilidades para intercepción, transporte de tropas, logística, ataque, servicios médicos militares y búsqueda y rescate (SAR). El transporte táctico sería de seis miembros de fuerzas especiales, la firma acústica se reduciría un 50%,  estaría elaborado con materiales compuestos y el alcance superaría las 300 millas, lo que implica la opción de repostaje en vuelo. En cuanto al sistema de sensores de abordo, los esfuerzos se orientan hacia una arquitectura abierta, para no tener que depender de un suministrador concreto, y lograr integrar un sistema de control de vuelo digital. En paralelo, la parte de los simuladores también se desarrollarán para capacitar a los pilotos en la fase de formación y entrenamiento.

Como conclusión, cabe señalar que estamos ante una serie de innovaciones que marcarán lo que será el helicóptero del futuro, capaz de responder a las especificaciones estratégicas de la Defensa. Las plataformas compuestas, mezcla de aeronave de ala fija y ala rotatoria, serán la solución aerodinámica combinada para abordar las capacidades aerotransportadas, anfibias y navales. Formarán parte del teatro de operaciones en los conflictos híbridos que se avecinan, donde las unidades especiales y las acciones puntuales tendrán un protagonismo creciente. Una vez más, se trata de innovación, de tecnología y de flexibilidad orientados a la proyección de la fuerza.

Acerca de Gabriel Cortina

Gabriel Cortina
Consultor de empresas. Diplomado en Altos Estudios de la Defensa Nacional por el CESEDEN