De Rábago (Tedae): “Sin duda, la aeronáutica española es ‘Marca España’, pero de muy alta tecnología”

12-09-2019.-

¿Cuántas veces ha escuchado que la economía española debería evolucionar hacia una mayor inversión en I+D+i? Pues si hay un sector que siempre ha creído en ese “mantra” y apuesta por la innovación como el motor de su competitividad, ese es el aeronáutico.

En realidad, aeronáutica, defensa, seguridad y espacio, cuatro industrias tecnológicas hermanadas en una misma asociación, TEDAE, por su nivel de sinergias y afinidades. Unas industrias cuya productividad es 3,4 veces superior a la media nacional, invierten un 9% de su facturación en innovación, exportan el 66% y generan 57.000 empleos directos de calidad y alta cualificación. Sin olvidar que en estos diez últimos años han crecido 8,4 veces más que el resto de la economía española. Por tanto, no es pretencioso decir que estamos ante verdaderas “industrias de Estado”, estratégicas para la economía y para el progreso de España, como también subraya el presidente de la Asociación, Jaime de Rábago.

Ejército del Aire español es la primera Fuerza Aérea del mundo en realizar el MRO mediante drones, IA y Realidad Aumentada. Un sistema diseñado y desarrollado por Airbus Defence España.
El Ejército del Aire español va a ser la primera Fuerza Aérea del mundo en realizar el MRO mediante drones, IA y Realidad Aumentada. Un sistema diseñado y desarrollado por Airbus Defence España. Foto: © Airbus
Jaime de Rábago, presidente de Tedae desde enero 2018.
Jaime de Rábago, presidente de Tedae desde enero 2018.

Que el mundo empresarial no ceje en su empeño innovador es el camino. Los países que más recursos, esfuerzo y talento destinan a evolucionar y transformarse acaban siendo más competitivos y avanzados. Innovación y progreso son un binomio indivisible. Y aunque en nuestro país el reloj de la innovación vaya con algo de retraso respecto al de los principales líderes (en el ranking 2018 de las 25 empresas más innovadoras del mundo elaborado por PwC no hay ninguna de España, la mayoría son de EE UU, Alemania, Corea y Japón), también es verdad que hemos avanzado mucho. De hecho, las industria de tecnología españolas han cogido velocidad y cotizan al alza. En los últimos 20 años nuestro país ha pasado de ser un territorio árido a uno fértil y bien abonado para albergar y ver crecer empresas innovadoras en tecnología, cuyos servicios van camino de convertirse en habituales para millones de personas fuera de nuestras fronteras como son Cabify y Glovo.

Madrid está considerado el quinto hub tecnológico europeo en importancia, y Barcelona, el sexto (aunque también es verdad que la distancia con respecto a Londres, el líder, es inmensa). Otra prueba es que España ocupe un porcentaje muy importante (sólo Londres y París tienen porcentajes más elevados) en cuanto a realidad virtual y realidad aumentada, dos ámbitos en los que la industria aeronáutica está invirtiendo mucha investigación. Estos datos proceden del último informe (dic 2018) sobre el Estado de la Tecnología Europea, elaborado por Atómico.

También podemos presumir de estar a la cabeza en determinados sectores, como es el que aquí nos ocupa, el aeronáutico. De hecho, España ha cuadruplicado su participación en la industria aeronáutica mundial en los últimos 15 años y en la actualidad es la quinta potencia europea aeronáutica. Es uno de los pocos países de nuestro entorno con capacidad industrial para poder diseñar, fabricar y poner en vuelo un avión, es decir, el proceso completo de principio a fin. Entre las razones de esta fortaleza está su apuesta firme por el gasto en innovación tecnológica. Invierte un 9% de su facturación frente al 8,2% del resto de los sectores españoles y representa el 7,1% del gasto en innovación tecnológica del conjunto.

A su vez, a nivel nacional, la industria manufacturera de aeronaves, por su contribución directa al sector turismo y viajes, participa en los 176.000 millones de euros que aporta a la economía española este grupo, el mayor contribuyente al PIB nacional con un 14,6%, según los datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC).

Foto: Aciturri
Foto: Aciturri Aeronáutica. Foto: © Aciturri

Pero aun así fuera de nuestras fronteras, incluso entre los propios españoles, siguen -y seguimos- sin vernos grandes. Con la finalidad de mejorar la imagen exterior y reputación de España en el mundo, el Ministerio de Asuntos Exteriores lanzó en noviembre de 2018 una nueva denominación: “España Global”, que sustituye a la popular “Marca España” como enseña del país. Pretende destacar como aspecto clave una conjunción de modernidad y dinamismo. Más allá de asociarnos a las ideas de gastronomía, turismo y sol, más que consolidadas fuera de nuestras fronteras, se busca poner en valor otros ámbitos de España que sean estandartes de la imagen de un país moderno, innovador y de talento.

Valga comentar que dentro de los ámbitos aeronáutico y defensa hay entidades y empresas que colaboran con la Dirección General de España Global. Entre ellas, han participado en los vídeos de la anterior “Marca España” y de la actual denominación, la Unidad Militar de Emergencias, el Ejército del Aire, Airbus, además de Unlimited Acrobatics Cástor Fantoba. A su vez, Airbus y Thales España forman parte de la asociación Multinacionales por marca España cuyo fin es colaborar activamente en el impulso y la promoción de nuestro país como destino inversor de multinacionales. Hasta hace un año aproximadamente el presidente de esta entidad fue Adolfo Aguilar, el director de Marketing y Comunicación de Thales.

Ahora en esta nueva etapa de marca España, el sector aeronáutico, tanto civil como militar, peso fuerte de Tedae (factura el 76% del volumen total de la asociación), puede ser un gran exponente de la nueva concepción que se quiere conquistar. Porque a pesar del actual panorama económico general de: desaceleración de las exportaciones españolas; ralentización del comercio mundial, y de la eurozona en particular, que se acentúa por la incertidumbre ante la guerra comercial entre EEUU y China; y el actual escenario europeo geopolítico en ebullición con el Brexit, este último también puede ser favorable para que España tome posiciones en el tablero de juego intracomunitario. Y aunque en aeronáutica civil no se prevén nuevos programas, en militar y espacio estamos ante una etapa abierta de inversiones y proyectos europeos, lo que va a ayudar a que esta industria se convierta en ese buen “embajador” de la nueva marca España en el exterior que se busca desde Asuntos Exteriores. En este sentido, Jaime de Rábago recalca de la aeronáutica, “esto sí es marca España, pero de muy alta tecnología”.

Planta de Airbus en San Pablo, Sevilla.
Planta de Airbus en San Pablo, Sevilla.

Se abren nuevas oportunidades de mercado

Airbus, por ejemplo, ha entrado en un nuevo nicho vendiendo 12 aviones militares C295 a una compañía de leasing, el grupo Stellwagen, que alquila a operadores paramilitares, algo novedoso. En aviación militar también se va a potenciar más la venta de servicios no sólo producto, como es mantenimiento o formación de pilotos.

Airbus ha vendido los primeros C-295 en versión civil para el mercado de la ayuda humanitaria.
Airbus ha vendido los primeros C-295 en versión civil para el mercado de la ayuda humanitaria.

Y en aeronáutica comercial, “los aviones eléctricos, o por lo menos más electrificados, es a lo que vamos”, señalaba Jaime de Rábago durante la presentación de las cifras y resultados 2018 del sector a prensa. “Hay que multiplicar por 10 la potencia para hacer posible volar a un avión eléctrico tamaño comercial”. De momento, DANTE Aeronautical está ya desarrollando un pequeño avión híbrido, un proyecto en el que colaboran la aerolínea Volotea, la empresa ALTRAN, el Instituto de Empresa en España, la Universidad de Sidney y la Universidad de Adelaida en Australia. La start-up aeronáutica, con sedes en España y Australia, trabaja en una aeronave, de entre 19 y 35 pasajeros, impulsada por múltiples motores eléctricos cuya energía se consigue por un sistema híbrido de baterías y generador, similar al de los coches híbridos enchufables. DANTE y Volotea esperan que sean una realidad comercial a mediados de la próxima década. Y la idea última es la conversión de híbrido a 100% eléctrico en dos décadas vista, tiempo que se requerirá para que las prestaciones de las baterías se desarrollen lo suficiente.

Y siguiendo con el ámbito de oportunidades de negocio, para todas las industrias de Tedae las prioridades son la digitalización y las nuevas tecnologías, y con ello la industria 4.0. Oportunidades, que también son desafíos, según se mire, pues la competencia mundial por desarrollar y liderar las nuevas tecnologías (robótica, big data, inteligencia artificial, drones, energía dirigida…) es enorme y transversal, ya que en estos mercados juegan también otras empresas tecnológicas.

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Realidad virtual de ITP Aero. Foto: © ITP

En cuanto a las amenazas para el sector, son de diversa índole, pero destacar además del ya comentado panorama económico general de desaceleración, tiene en contra también la importancia creciente de varios Estados de la UE con tradición en el sector aeronáutico, como son Polonia o la República Checa, que se están posicionando rápidamente jugando la baza del menor coste de su mano de obra en el suministro de conjuntos o subconjuntos de alto nivel de integración. Y aquí en España, cabe mencionar la indefinición de una política nacional a largo plazo y la falta de apoyo a la financiación estatal. Todo ello puede sembrar las dudas en un sector con alta carga en I+D+i cuyos proyectos se diseñan con 20 o 30 años de antelación.

Los objetivos plasmados por Tedae para impulsar la industria

Para impulsar las industrias españolas y se conviertan en fábricas del futuro, el camino va por la definición de la estrategia industrial, la inversión en alta tecnológica y la aplicación de tecnologías disruptivas, así como la formación de las personas para reorientar su papel en este entorno en el que el conocimiento es imprescindible para ser competitivos. Algo en lo que la aeronáutica lleva años trabajando y lleva la delantera a otras industrias de nuestro país.

Según detalla la última Agenda Sectorial de Tedae (2018), el sector aeronáutico específicamente busca: duplicar su facturación hasta alcanzar el 1% del PIB en 2025, frente al 0,77% actual; consolidar las exportaciones; alcanzar los niveles europeos de productividad; reforzar las capacidades tecnológicas; participar en nuevos grandes programas europeos; mejorar la coordinación de los actores del ámbito aeronáutico; ayudar a la competitividad de los procesos de producción; aumentar las capacidades de integración; y fortalecer el tejido industrial.

En la hoja de ruta: competir en calidad, no en precios; y apoyo institucional

Si la industria española quiere mantener estándares de competitividad respecto a los nuevos “players” de economías emergentes, la clave no está en competir en precios, sino en valor añadido, en tecnología y en calidad. Algo también de sobra interiorizado por el sector aeronáutico. “Y para ello no hay fórmulas mágicas más que invertir en I+D”, recalcaba el presidente de TEDAE a Hispaviación en FEINDEF.

Eso mismo, calidad e innovación frente a competir en precios, es lo que hacen las economías mundiales más punteras. El país más innovador es Corea del Sur, seguido de Alemania, Finlandia y Suiza, según la lista anual de Bloomberg en 2019. España queda en 30º posición. Los parámetros que se tienen en cuenta para la calificación son el gasto en I+D como porcentaje del PIB, capacidades de fabricación, productividad, actividad de patentes, concentración de investigadores y concentración de empresas de alta tecnología.

La inversión en alta tecnológica empodera a las empresas en competitividad, lo que se traduce en un crecimiento sostenible, generar empleos y mejorar el bienestar de los ciudadanos, en última instancia.

De gran trascendencia para las empresas aeronáuticas es el acceso a la financiación para el impulso de la I+D+i, y por tanto de su tecnología, según señala Tedae. Para, en definitiva, ganar en competitividad y favorecer la internacionalización de los productos, servicios y tecnologías. Porque sobra decir que esta industria requiere de una alta capacidad financiera que permita abordar los altos costes de los desarrollos tecnológicos y los largos plazos de recuperación de las inversiones. Jaime de Rábago también apunta que, “en esto, inversión en I+D+i, el papel del Ministerio es fundamental”.

Para TEDAE todo lo anterior -objetivos, retos y estrategia de futuro- carecería de sentido si no se acompaña de recomendaciones de impulso concretas y de un apoyo institucional.

Presentación de la Agenda Sectorial 2019-2025 de la industria aeronáutica por el Ministerio de Industria y Tedae.
Presentación de la Agenda Sectorial 2019-2025 de la industria aeronáutica por el Ministerio de Industria y Tedae.

En este sentido, la Asociación demanda un apoyo similar al que tienen nuestros competidores europeos. En los países de nuestro entorno la industria aeronáutica está reconocida como un sector prioritario y se le asignan importantes ayudas públicas. Alemania otorga 280 millones de euros/año en subvenciones a sus empresas, Francia suministra a su tejido empresarial 1.000 millones para 5 años, y Reino Unido inyecta 1.270 millones de euros cada 7 años a su “Aerospace Technology Institute”, un ecosistema aeroespacial compuesto por las empresas y el Gobierno.

Junto con el apoyo a la financiación mediante subvenciones, en Defensa sería muy positivo abogar por la estabilidad del gasto público en esta partida no dependiendo de “cómo sople el viento” y de los ciclos económicos, considerando a este sector estratégico para la economía y el desarrollo industrial y tecnológico del país.

Inyección de actividad al sector de la defensa mediante una mayor estabilidad de las inversiones.

En compensación, la contribución al Estado vía impuestos y los retornos que genera a la sociedad -en términos de multiplicador del importe invertido sobre el PIB y en número de trabajos de alta cualificación que genera-, hacen que este sector pueda ser uno de los más adecuados como receptor de inversiones de las Administraciones. Que aplicadas en pro de su competitividad repercute indiscutiblemente en nuestra penetración en los mercados exteriores. En definitiva, innovación por un mundo en el que España esté cada vez más presente.