Sateliot, nanosatélites y una particular ‘carrera espacial’

El 5G se postula como una de las tecnologías clave que revolucionará nuestras vidas en no mucho tiempo. Precisamente, el Internet de las Cosas -o IoT por sus siglas en inglés- será uno de sus principales campos de aplicación como así reflejan sus previsiones de impacto económico.

Y es que, según una reciente investigación de la firma de análisis Juniper Research, la facturación asociada al uso de redes 5G para el IoT alcanzará los 8.000 millones de dólares en 2025; una cifra que supone un crecimiento del 1.400% en solo cinco años respecto a los 525 millones que se estiman para este 2020.

Esta gran revolución sumada al cambio de paradigma que está viviendo el sector espacial, ya denominado ‘New Space’ por la magnitud de esta transformación, es lo que ha llevado a fundar Sateliot, la compañía española que lanzará la primera constelación de nanosatélites para dotar de conectividad global y continua a todos los elementos que componen el universo del Internet de las Cosas (IOT) bajo el protocolo 5G.

Sateliot

Los nanosatélites, la revolución del New Space

Precisamente, la tecnología de nanosatélites que utilizará Sateliot está llamada a marcar un punto de inflexión en esa nueva ‘carrera espacial’ a la que ya se empiezan a unir gobiernos, gigantes de la aeronáutica, grandes empresas como Tesla o Google y miles de startups de todo el mundo.

Pero lo atractivo de esta tecnología no solo es su tamaño, no superior al de un horno microondas y a los 12 kilos de peso, sino también otras de sus características como su altura de vuelo, pues orbitan a apenas unos 500 km de La Tierra frente a los grandes aparatos geostacionarios que lo hacen a 36.000 kilómetros.

Además, se construyen siguiendo un diseño estandarizado en forma de cubos de 10×10 cm, cuyos estándares se adaptan a la función que vaya a desempeñar. Su vida útil también es inferior a la de los grandes satélites y ronda entre los tres y cinco años, lo que les permite aumentar sus capacidades y adaptarse continuamente a los cánones de innovación y perfeccionamiento.

La diferencia de coste también es considerable. Mientras lanzar un satélite geostacionario cuesta en torno a 250 millones de euros, lanzar un nanosat apenas ronda el millón. Y para hacerlo se aprovechan los de otras naves o cohetes más grandes. Eso sí, para cubrir toda la superficie terrestre hacen falta varios de ellos. Sateliot, por ejemplo, ha diseñado una constelación de hasta 100 de estos aparatos.

La misión de conectarlo todo

Una constelación que empezará a lanzarse desde este mismo año con miras a que empiece a funcionar en 2022. Pero, ¿cuál será exactamente su misión? Estos nanosatélites funcionarán como torres de telecomunicaciones desde el espacio, proporcionando una extensión de cobertura a los operadores tradicionales, a través de acuerdos mayoristas, para que puedan ofrecer servicios de internet de las cosas allá donde las redes terrestres no llegan.

Asimismo, esta tecnología proporcionará servicios de monitorización prácticamente en tiempo real en sectores como el marítimo, ferroviario, aeronáutico, automovilístico, explotaciones petrolíferas y gas, eléctricas, infraestructuras críticas, agrotecnología o medioambiente.

Tecnologías de vanguardia

Y lejos de ser una utopía futurista, Sateliot ya cuenta con el respaldo de la Agencia Espacial Europea, con quien ha firmado un MOU para el asesoramiento en las actividades de desarrollo y ejecución del proyecto y está trabajando en la demostración del servicio. Igualmente, ha llegado a un acuerdo con el operador británico Open Cosmos para construir y operar esta constelación de nanosatélites. De hecho, la firma ya trabaja en la fabricación, la gestión de la misión y el lanzamiento de los tres primeros aparatos.

Además, Alén Space, el fabricante español de proyectos aeroespaciales, se encargará del diseño de la carga útil de al menos los primeros nanosatélites que servirán para el desarrollo e investigación de nuevos protocolos y modulaciones que harán posible la conexión de los objetos en cualquier lugar.

sateliot SDR

Esta carga útil incluye una placa radio que permite implementar sistemas avanzados de comunicación en plataformas pequeñas y de bajo coste y consumo. También permite su reconfiguración una vez en órbita por lo que el sistema se puede actualizar con nuevos desarrollos y avances, algo que no suele ser posible en sistemas de comunicación por satélite tradicionales, adaptándose así a los nuevos y dinámicos estándares que marca el sector del New Space.

Mientras, en tierra Sateliot dispondrá de equipos de usuario que permitirán probar los primeros servicios IoT que la compañía prevé ofrecer a los operadores de telecomunicaciones. Estos terminales permitirán comunicar la posición de un elemento como pudiera ser un ‘container’ en el sector de la logística o una vaca en el sector del agrotech  o incluso controlar el nivel de agua de un depósito en una zona rural.

Un proyecto, por tanto, ambicioso y con ‘altura’ que ya ha sido reconocido por los expertos del sector. De hecho, Satellite 2020, el mayor evento mundial de tecnología satelital que se celebra en Washington en el mes de marzo, ha seleccionado a Sateliot entre las diez startups con mayor potencial de crecimiento del sector.

Será, por tanto, la única compañía española seleccionada entre más de un centenar de startups de todo el mundo  para participar en el ‘Startup Space’, el concurso que distingue a la compañía de reciente creación más innovadora en este evento mundial que cuenta con Elon Musk, fundador y CEO de SpaceX, como ponente principal.

No obstante, no es el primer reconocimietno internacional. El ministerio de Pymes y Startups de Corea del Sur, que impulsa la creación de medianas y pequeñas empresas de fuerte componente tecnológico a nivel global, y el Instituto Coreano de Nuevas Empresas y Desarrollo Empresarial (KISED) también valoraron la proyección de Sateliot, dándole entrada en el ‘Programa de intercambio y colaboración global de startups 2019’.

Y es que Sateliot se está posicionando con fuerza ya en un sector como el del espacio, que se erige como un ecosistema en desarrollo con gran incidencia en el estímulo de la actividad económica. Así, se sitúa ya como uno de los grandes motores actuales de la economía global por su alto valor añadido y su capacidad de generación de empleo, grandes inversiones e innovación tecnológica.