Se presenta el satélite UPMSat-2 que será lanzado en septiembre desde el Puerto Espacial Europeo de Kurú

27-06-2019

La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) pondrá el próximo mes de septiembre su satélite UPMSat-2 en el espacio, siendo lanzado con un cohete Vega desde el Puerto Espacial Europeo de Kurú, en la Guayana Francesa. Se trata de un pequeño satélite de 50 kilogramos en el que han participado cerca de 70 estudiantes y que proporcionará a la industria una plataforma espacial de bajo coste para probar el funcionamiento de sus equipos en órbita. De esta manera, a bordo irán 5 experimentos de empresas tales como las españolas Tecnobit e IberEspacio, junto con otros del Instituto Universitario de Microgravedad IDR. Al acto de presentación ha asistido el ministro en funciones de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque. 

 

Ensayo de vibraciones del UPMSat-2
Ensayo de vibraciones del UPMSat-2, el segundo satélite universitario que se fabrica en España.

 

Este es el segundo satélite desarrollado por la Universidad Politécnica de Madrid en su Instituto Universitario de Microgravedad Ignacio da Riva (IDR), considerado un centro de investigación de referencia internacional en control térmico espacial y en aerodinámica experimental y que posee el mayor tunel de ensayos aerodinámicos civiles de España. El anterior satélite fue lanzado al espacio en 1995 y tuvo una vida operativa en órbita de 213 días. El nuevo UPMSat-2 tendrá dos objetivos:

El UPMSat-2 ejecutará experimentos en órbita que tienen interés para la industria espacial

Uno de ellos será el constituirse como plataforma de demostración tecnológica en órbita, para comprobar que los equipos e instrumentos que lleva a bordo funcionan en el espacio tal y como se ha previsto. “Nuestro satélite demostrará si ciertos equipos diseñados por empresas españolas son capaces de realizar un primer vuelo y operar tal y como los habían diseñado”, señala la directora técnica del proyecto, Elena Roibás. De manera que este pueda ser el primer paso para que empresas de la industria aeroespacial puedan comercializar sus innovaciones, tras calificarlos en órbita.

Los experimentos de la misión son: Comportamiento de un conmutador térmico miniaturizado de nuevo desarrollo, propuesto por IberEspacio; Pruebas de un magnetómetro experimental de alta sensibilidad, de Bartington Instruments; Calificación en vuelo de la aviónica (E-BOX), desarrollado por Tecnobit; Monitorización de los efectos de la radiación a bordo, propuesto por Tecnobit y STRAST; Demostración del funcionamiento de una rueda de reacción en miniatura para control de actitud, de la empresa SSBV Aerospace & Technology; Desarrollo de un nuevo sensor solar de bajo coste; Experimentos de control térmico y experimentos de control de actitud basados en el campo magnético terrestre, estos últimos todos de interés para el Instituto Universitario de Microgravedad Ignacio da Riva de la UPM.

Y el segundo de los objetivos, por supuesto, es contribuir a la formación de los alumnos a través del aprendizaje basado en proyectos reales. Los experimentos que se realizarán en la carga útil les permitirán investigar en múltiples campos pluridisciplinares para su formación, y ello realizado en un entorno real de colaboración con la industria.

 

El director del IDR, Angel Sanz, el Ministro Duque y el rector de la UPM, Guillermo Cisneros en la presentación
De izq. a drcha.: El director del IDR, Ángel Sanz; el Ministro en funciones de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque; y el rector de la UPM, Guillermo Cisneros en la presentación.

 

En la presentación del satélite, realizada ayer por la tarde en el campus de Montegancedo de la UPM, el director del Instituto Universitario de Microgravedad IDR, Ángel Sanz, ha comentado: “Estamos orgullosos del trabajo que ha realizado todo el equipo, de su colaboración y entusiasmo, que ha permitido salvar los obstáculos y situaciones complejas surgidas durante el desarrollo del satélite”.

El Ministro en funciones de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, por su parte, ha subrayado el mérito de haberse sacado adelante con un ajustado presupuesto, además de destacar la doble finalidad del proyecto: poder ejecutar experimentos con interés para la industria espacial y su valor educativo, al comentar el papel que han tenido alumnos y doctorandos en el satélite. En este sentido, ha puesto de relieve el rol que juega la universidad como “motor de desarrollo de las empresas y de la sociedad“. También ha querido mencionar la importancia de la industria aeroespacial española, que es referencia mundial en el campo de los sistemas de navegación por satélite.

Por su parte, Guillermo Cisneros, rector de la UPM, ha subrayado también que los experimentos que porta el satélite permitirán determinar avances de la investigación en múltiples campos realizados en un entorno de colaboración con la industria y poniendo énfasis en la aplicación de la ingeniería real para mejorar la formación de los estudiantes.

 

Puebas Térmicas
Pruebas Térmicas en la cámara de vacío del UPMSat-2.

 

En los trabajos técnicos, que han durado siete años, han participado cerca de 70 alumnos del Grado en Ingeniería Aeroespacial y del Máster Universitario en Sistemas Espaciales de la UPM. Han podido adquirir una experiencia directa, ver un sistema espacial en todos sus aspectos y participar en todas sus fases, desde el diseño preliminar a la integración y ensayos. Se da la peculiaridad de que algunos alumnos que participaron en el primer proyecto UPMSat-1 también lo han hecho en el actual, ahora como profesores.

Equipo responsable del UPMSat2: Elena Roibás directora técnica (izda) Ángel Sanz director IDR (centro) y Javier Pérez responsable del diseño
Equipo responsable del UPMSat2. De izda a drcha: Elena Roibás, directora técnica; Ángel Sanz, director IDR; y Javier Pérez, responsable del diseño.

 

El satélite con un peso de 50Kg -categoría de masa conocida como ‘lavadora’- ya ha logrado la calificación de “apto para volar” y a principios del próximo mes de agosto será embalado y transportado semi-ensamblado primero hasta Francia y de ahí al Puerto Europeo Espacial de Kurú, donde será totalmente ensamblado y tendrá que pasar una serie de pruebas antes de ser colocado conjuntamente con otro satélite en el cohete VEGA que los lanzará, si todo sale bien, el próximo 9 de septiembre al espacio.

UPMSat-2, desarrollado conjuntamente por el IDR y el grupo STRAST, orbitará la Tierra a un velocidad aproximada de siete kilómetros por segundo a una altitud de 500 kilómetros. Las comunicaciones se realizarán desde la estación de seguimiento que tiene el IDR en el campus universitario de la UPM en Montegancedo (Boadilla del Monte). El satélite tendrá una vida operativa aproximada de tres años, muy por encima de los 213 días de su antecesor, el UPMSat-1 que convirtió a la UPM en la décima institución universitaria en emprender la aventura espacial.