06-07-2026
Air New Zealand recupera su flota de fuselaje ancho por primera vez desde que la crisis global de suministro y la escasez de componentes de los motores Rolls-Royce Trent 1000 comenzaran a mermar la disponibilidad de sus aeronaves. La aerolínea neozelandesa ha confirmado que, tras un periodo complejo de almacenamiento prolongado, su último Boeing 787-9 Dreamliner operativo ha regresado al servicio activo, marcando el fin de una etapa crítica de aviones en tierra.

En el momento más álgido de la crisis de los motores de Rolls-Royce, la compañía llegó a tener cinco de sus catorce Boeing 787-9 completamente inoperativos. Este desajuste en la cadena de suministro global ha supuesto un profundo impacto financiero y operativo para la aerolínea, dada su alta dependencia de la flota transcontinental para sostener su red de largo radio.
Un desafío logístico en Alice Springs antes de que Air New Zealand recupera su flota
La última aeronave en reincorporarse ha sido el Boeing 787-9 de 12 años de antigüedad, con matrícula ZK-NZD. El avión abandonó las instalaciones de Asia Pacific Aircraft Storage en el Aeropuerto de Alice Springs, Australia, donde había permanecido preservado desde septiembre de 2025. Tras un vuelo de posicionamiento de cuatro horas hasta el Aeropuerto de Auckland, el aparato realizó su primer servicio comercial el pasado 30 de junio de 2026 con destino a San Francisco.
La reactivación ha sido posible gracias a una estrategia logística coordinada. Según los portavoces de la compañía, realizar los cambios de motor directamente en Alice Springs permitió acelerar los trabajos de revisión en los talleres especializados del fabricante de componentes mecánicos al menos seis meses antes de lo previsto.
Alivio financiero y estabilización operativa
Durante la llamada de inversores para la Revisión Estratégica 2026 de la aerolínea, Richard Thomson, director financiero de Air New Zealand, enfatizó el severo impacto que supone tener activos inmovilizados: «Cuando una aerolínea no puede volar los aviones que posee, la economía de la empresa se deteriora rápidamente». Afortunadamente, la disponibilidad de la flota está mejorando de forma sustancial.
Además de los problemas con el modelo de Boeing, la aerolínea ha lidiado con la inmovilización de sus Airbus A321neo debido a las inspecciones de los motores Pratt & Whitney. En el peor escenario, seis de sus veinte A321neo estuvieron en tierra; una cifra que actualmente se ha reducido a solo dos unidades. Desde la dirección confían en que la restauración total de la capacidad operativa les devuelva la flexibilidad para planificar rutas con mayor fiabilidad y desplegar la oferta adecuada en los mercados clave.
Con la mirada puesta en el futuro, el operador espera la entrega de diez nuevos Dreamliners (cinco 787-9 y cinco 787-10), esta vez propulsados por plantas motrices GEnx-1B de GE Aerospace. No obstante, debido a los retrasos generalizados en las cadenas de producción global, las dos primeras entregas se han pospuesto formalmente hacia la primera mitad de 2027.
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