Por: Redacción de Hispaviación

El proyecto iniciado por Japan Airlines en Yamagata expone una realidad crucial para el futuro del sector: la descarbonización de la aviación va mucho más allá de los vuelos comerciales y del combustible sostenible de aviación (SAF). Las operaciones en tierra y los equipos de soporte (GSE) representan un porcentaje de emisiones críticas que las aerolíneas deben atajar con urgencia.
Desde una perspectiva estratégica, la genialidad de este ensayo radica en la diversificación de la materia prima. Depender exclusivamente del aceite de cocina usado (UCO) genera un riesgo de saturación en el mercado y volatilidad en los precios. Al integrar un residuo agroindustrial no comestible —como los ácidos grasos del arroz— mediante el método de la Universidad de Tohoku, JAL no solo asegura una economía circular local, sino que valida una tecnología capaz de operar de forma fiable en climas extremos. Este paso rompe la dependencia de los biocombustibles tradicionales y traza el camino hacia una cadena de suministro aeroportuaria mucho más resiliente y diversificada.
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