30-09-2026
La Armada de Estados Unidos ha seleccionado a Boeing para llevar a cabo el desarrollo del F/A-XX, su futuro caza de sexta generación embarcado. Con esta adjudicación, el fabricante estadounidense asume la responsabilidad de liderar los dos grandes programas tripulados de aviación de combate de nueva generación del Pentágono.

El Departamento de Guerra norteamericano hizo público el acuerdo el 29 de septiembre de 2026, asignando una cifra superior a los 20.000 millones de dólares para la fase de desarrollo a escala real. Estos fondos están destinados a la construcción y entrega de múltiples aparatos de prueba dedicados a ensayos en tierra, navegabilidad, integración de sistemas y certificación de armamento. En la fase final de la licitación, Boeing compitió directamente con Northrop Grumman, tras la salida de Lockheed Martin del proceso en marzo de 2025.
Boeing asume la hegemonía en el caza de sexta generación
El contrato militar llega tras la designación de Boeing el 21 de marzo de 2025 como adjudicatario del proyecto F-47 para la Fuerza Aérea estadounidense (USAF), enmarcado en el programa Next Generation Air Dominance (NGAD).
Steve Parker, presidente y consejero delegado de la división Boeing Defense, Space & Security, declaró que la estrategia de la compañía siempre contempló la entrega en paralelo de dos plataformas avanzadas de combate. Por su parte, Northrop Grumman señaló haber presentado un diseño digitalizado con alta capacidad de supervivencia y confirmó que se encuentra a la espera de recibir más detalles sobre la evaluación.
El desarrollo del F/A-XX experimentó meses de pausa tras el anuncio del F-47. En octubre de 2025, la cúpula militar dio luz verde para continuar con el proceso de selección entre las dos firmas finalistas. Finalmente, el Congreso aprobó una partida presupuestaria de 897 millones de dólares en la Ley de Asignaciones para la Defensa del Año Fiscal 2026, fijando la obligación de formalizar la adjudicación antes del cierre del ejercicio presupuestario el 30 de septiembre de 2026.
Michael Duffey, subsecretario de Guerra para Adquisiciones y Sostenimiento, definió la plataforma como una pieza fundamental para mantener la disuasión militar y la seguridad.
Sustitución del Super Hornet a partir de la década de 2030
Según las especificaciones del Pentágono, el nuevo vector reemplazará de forma progresiva a los caza-bombarderos F/A-18E/F Super Hornet y a las plataformas de guerra electrónica EA-18G Growler a partir de la década de 2030, operando de manera conjunta con la flota de F-35C. El requerimiento operativo original de la marina estadounidense se remonta a 2008. Además, la aeronave está concebida para operar en equipo con cazas no tripulados mediante el programa de aeronaves de combate colaborativas.
De forma paralela a esta adjudicación, la Armada concedió a Boeing un contrato adicional de 16,7 millones de dólares para planificar el cierre ordenado de las líneas de producción del Super Hornet y el Growler. Los detalles técnicos de la nueva plataforma permanecen bajo clasificación de secreto militar.
Un logro industrial de esta magnitud no se registraba desde la década de 1970, cuando McDonnell Douglas ganó la licitación del F-15 para la Fuerza Aérea en 1969 y, posteriormente, el diseño del F/A-18 para la Armada en 1975. Boeing absorbió dicha firma en 1997, heredando sus instalaciones de Saint Louis, donde actualmente se construye una planta de alta seguridad orientada a la producción de tecnología aeronáutica avanzada.
Para profundizar en la actualidad del sector y en proyectos de ámbito internacional como los desarrollos de la US Navy, es clave analizar la reutilización de sinergias industriales. El programa F/A-XX compartirá con el F-47 avances en sigilo, propulsión adaptativa y componentes de la cadena de suministro, lo que permitirá optimizar los costes operativos y acelerar los plazos de entrega.
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