26-04-2026
El Boeing MQ-25 Stingray, el primer avión no tripulado basado en portaaviones de la Marina de los Estados Unidos (US Navy), completó con éxito su primer vuelo de producción.

La aeronave despegó desde el aeropuerto MidAmerica St. Louis en Mascoutah (Illinois), marcando el avance más significativo hasta la fecha para la integración de sistemas autónomos en el Ala Aérea Embarcada.
Este hito llega tras casi siete años desde el vuelo del demostrador T1 en 2019. La nueva célula de producción introduce modificaciones críticas respecto al prototipo, destacando la incorporación de una torreta electro-óptica/infrarroja (EO/IR) retráctil. Según fuentes oficiales, este ejemplar es el primero de los nueve destinados a la campaña de ensayos en vuelo, con el objetivo de alcanzar la Capacidad Operativa Inicial (IOC) en el año fiscal 2027.
Avances técnicos en el Boeing MQ-25 Stingray
El éxito de este primer vuelo de producción es el resultado de una fase intensiva de pruebas en tierra que incluyó rodajes autónomos a alta velocidad y verificaciones de integración de sistemas. El control de estas pruebas ha recaído en los escuadrones VX-23 y UX-24 de la US Navy, este último especializado en el desarrollo de sistemas no tripulados.
La misión principal del Stingray es asumir las tareas de reabastecimiento en vuelo que actualmente desempeñan los F/A-18E/F Super Hornet. Se estima que estos cazas dedican entre un 20% y un 30% de sus horas de vuelo a misiones de «tanker». Con la llegada del MQ-25, la Marina optimizará la vida operativa de su flota de combate. El MQ-25 utilizará el mismo sistema de repostaje Cobham ARS y será capaz de suministrar entre 14.000 y 16.000 libras de combustible a una distancia de 500 millas náuticas.
Integración y control en portaaviones
Además de su rol logístico, el Boeing MQ-25 Stingray actuará como plataforma de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR). Para su gestión, la US Navy y Lockheed Martin han desarrollado el sistema de control UMCS (Unmanned Carrier Aviation Mission Control System), ya instalado en el portaaviones USS George H.W. Bush (CVN 77).
A pesar de los retrasos acumulados y el incremento en los costes de desarrollo supervisados por la GAO, este vuelo de producción valida la cadena de montaje de 200 millones de dólares que Boeing inauguró en 2024. Los próximos pasos incluirán la expansión de la envolvente de vuelo y las pruebas críticas de apontaje y despegue en cubierta, esenciales para el futuro de la aviación naval.
