El futuro de la aviación se escribe con las siglas SAF de Cepsa

Por: Hispaviación

El uso del biocombustible SAF puede reducir hasta el 90 por 100 de las emisiones de CO2 respecto al queroseno convencional en todo el ciclo de vida.

Foto cedida por CEPSA

El futuro de la aviación se escribe con tres letras: SAF. Son las siglas (en inglés) de un biocombustible  2G que ya está aquí para acelerar la transición energética. La industria aeronáutica apuesta por reducir cuanto antes las emisiones de CO2 y conseguir el reto de ser neutro en emisiones en 2050, tal como pretende Europa. Y en este horizonte, el SAF (Sustainable Aviation Fuel) es la única alternativa viable y eficaz actualmente, para acelerar la descarbonización del transporte aéreo. O lo que es lo mismo, se trata de volar a favor (nunca en contra) del planeta. Y es que el SAF puede llegar a reducir hasta el 90% las emisiones de CO2 en todo el ciclo de vida respecto a los combustibles convencionales.

Conciencia ecológica

¿Por qué las compañías aéreas se apuntan al SAF? En primer lugar, porque cada vez crece más la conciencia ecológica en el sector, que se ha comprometido a la neutralidad en emisiones en 2050, y se demanda, y exige, un uso responsable de los recursos naturales. Otra de las razones de la buena acogida del SAF es que impulsa la economía circular, pues este combustible se produce a partir de residuos orgánicos acondicionados previamente que en caso contrario, terminarían en vertederos: aceites vegetales usados, biomasa, residuos agroalimentarios… Hay distintas tecnologías disponibles para la producción de SAF, no obstante, el SAF tipo HEFA es el más común. En el primer paso del proceso se elimina el oxígeno mediante la «hidrodesoxigenación». A continuación, las moléculas parafínicas rectas se craquean y se isomerizan hasta obtener la longitud de la cadena de combustibles para aviones.

Sin inversiones adicionales

Y otro de los grandes puntos a favor del SAF es que no es necesario modificar, para su uso, los motores existentes en los aviones y, por lo tanto, no requiere inversiones adicionales. Por si fuera poco, contribuye a la independencia energética, pues aumenta la seguridad del suministro tanto en España como en Europa.

Foto cedida por CEPSA (GettyImages)

Reducir la huella de carbono

Está claro que cada vez son más las aerolíneas que se apuntan al reto energético de reducir su huella de carbono. Toca cuidar el planeta y cualquier esfuerzo es bueno si se acelera la descarbonización del transporte aéreo. Por eso, las compañías se esfuerzan para dejar a las siguientes generaciones un mundo más limpio.

Cero emisiones netas en 2050

¿Qué compañías utilizan SAF? Por citar sólo algunas, Air Europa, Volotea, Wizz Air, Binter, Iberia, Air Nostrum, Vueling, Tui, entre otros confían en CEPSA y han firmado convenios de colaboración con la energética, apostando firmemente para que el sector de la aviación tenga cero emisiones netas en 2050

Cifra récord de  pasajeros

Hay que tener en cuenta un dato relevante. Según datos de AENA, 2023 ha sido un año histórico para el sector aéreo español, ya que se han superado los 283 millones de pasajeros, cifra que aún mayor que la del récord que se alcanzó en 2019 de 275 millones de pasajeros. Además, la aviación representa el 3% de las emisiones de CO2 del mundo.

Foto cedida por CEPSA (GettyImages)

Reglamento “ReFuelEU Aviation”

El futuro apunta a la vanguardia eléctrica y del hidrógeno, pero en el caso de la aviación, la apuesta principal es  el SAF, establecida en el reglamento ReFuelEU Aviation. Según este documento, se debe  incorporar un 2% de SAF en los depósitos de los aviones de aquí a 2025 hasta alcanzar el 70% en 2050, siendo la única alternativa actualmente viable para la descarbonización del sector.

Aumentar la producción de SAF

Así que el gran reto está en aumentar la producción de SAF que, en la actualidad, no llega al 1% del consumo de queroseno fósil. Según datos de IATA, en 2022 se sacaron al mercado 300 millones de litros de SAF, cifra que triplica la producción de 2021 pero que no alcanza los 450.000 millones de litros anuales necesarios si se quieren alcanzar los objetivos medioambientales propuestos por Europa, que establecen incrementar el porcentaje de SAF en los vuelos hasta el 6% en 2030, el 34% en 2040 y el 70% en 2050. Esta misma organización estima que en 2050 serán unas 300 aerolíneas de todo el mundo las que habrán hecho los deberes y alcanzado el nivel cero de emisiones.

Cepsa, un referente del SAF

La energética CEPSA, por ejemplo, está poniendo todo su empeño en poner a disposición de sus clientes SAF para la reducción de la huella de carbono en la aviación. Esta compañía representa el 35% del mercado de suministro energético para el sector aéreo en España y pretende ser un referente en la fabricación de biocombustibles de segunda generación en la península Ibérica.

Foto cedida por CEPSA

SAF en cinco aeropuertos españoles

Para 2026, Cepsa espera tener una capacidad de producción de 400.000 toneladas de SAF, una cantidad que sería suficiente para sobrevolar 21.000 veces el planeta. Y se ha convertido en la primera compañía que ofrece biocombustible para la aviación de manera permanente en cinco aeropuertos españoles. Son justo los que cuentan con mayor tráfico aéreo: Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Sevilla y Málaga, terminales por las que cada año pasan más de 170 millones de pasajeros, lo que representa el 60% del tráfico de viajeros del país. Este combustible procede de su Parque Energético La Rábida.

Un proyecto con Bio-Oils

Sin embargo, la compañía petrolera Cepsa tiene en marcha la construcción, junto a Bio-Oils, de la mayor planta de biocombustibles de segunda generación del sur de Europa, con una inversión de hasta 1.000 millones de euros. Su ubicación estará en Palos de la Frontera (Huelva) y tendrá una capacidad de producción flexible de 500.000 toneladas de SAF y diésel renovable.

“Una aviación sostenible”

“El nivel de unanimidad en el sector de que la aviación es sostenible o no será, es absoluta. España será un hub de producción de Europa, sin olvidar que uno de los logros de la aviación es la conectividad y debe seguir siendo asequible para las personas». afirma Álvaro Macarro, director de aviación sostenible de Cepsa.

Oportunidad para la España vaciada

Por último, hay que poner en valor que la producción de SAF puede representar, fuera del ámbito de la aviación, una importante oportunidad económica y laboral para la España vaciada. Y es que el potencial de generar biomasa y residuos agroalimentarios que tiene nuestro país es tan grande que podríamos ser líderes en este mercado y, por tanto, impulsar las zonas menos pobladas del territorio español. La consultora PwC ha llegado a la conclusión de que si se construyeran 30 ó 40 plantas de producción de SAF, se generarían 270.000 puestos de trabajo hasta 2050 y se contribuiría con 56.000 millones de euros al PIB, lo que permitiría ser autosuficientes e incluso exportar a Europa. En definitiva, parece que el futuro inmediato para volar a favor del planeta se escribe con sólo tres letras: SAF.