27-04-2026
El lanzamiento del Falcon Heavy marca el retorno del cohete operativo más potente de SpaceX tras un periodo de inactividad de dieciocho meses.

Desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, este gigante de la ingeniería aeroespacial pondrá en órbita el satélite de comunicaciones ViaSat-3 F3, una pieza clave para completar la constelación global de banda ancha de alta capacidad de la compañía Viasat.
Configuración técnica y potencia de empuje del Falcon Heavy
El Falcon Heavy utiliza una arquitectura basada en tres núcleos de la primera etapa del fiable Falcon 9, ensamblados lateralmente. En el despegue, sus 27 motores Merlin generan un empuje aproximado de 5,1 millones de libras (unos 2.300.000 kgf), consolidándose como el segundo lanzador más potente actualmente en servicio, solo superado por el Space Launch System (SLS) de la NASA.
A diferencia de otras misiones, en este lanzamiento del Falcon Heavy, la recuperación de los componentes será parcial. Mientras que los dos aceleradores laterales realizarán un aterrizaje controlado en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral unos ocho minutos después del despegue, el núcleo central se desechará en el Océano Atlántico para maximizar el rendimiento energético necesario para la carga útil.
El objetivo: Órbita Geoestacionaria (GEO)
El satélite ViaSat-3 F3, con un peso de 6 toneladas métricas, tiene como destino la órbita geoestacionaria, situada a 35.786 kilómetros de altitud. En este punto, la velocidad orbital coincide con la rotación terrestre, permitiendo que el satélite mantenga una posición fija sobre la región de Asia-Pacífico.
Este despliegue es vital para el sector de la conectividad aérea y marítima. Como indican diferentes expertos, la infraestructura de satélites de alta capacidad es el motor que permite el internet de alta velocidad en vuelos comerciales y aplicaciones de defensa. Según Dave Abrahamian, vicepresidente de sistemas espaciales de Viasat, este hito representa un momento crucial para ofrecer banda ancha flexible y segura a escala global.
Con 11 misiones exitosas a sus espaldas desde su debut en 2018 —incluyendo el icónico envío del Tesla Roadster al espacio—, SpaceX busca reafirmar con este vuelo la fiabilidad de su lanzador pesado antes de la plena entrada en servicio de su sistema Starship.
