27-04-2026
El Boeing 777 de la NASA ha marcado un hito en la aviación científica tras aterrizar en el Centro de Investigación Langley en Virginia. Esta aeronave, un Boeing 777-200ER anteriormente operado por Japan Air Lines, se prepara para ser el laboratorio volante más grande de la agencia espacial.

Tras someterse a complejas modificaciones estructurales en Waco, Texas, por parte de la firma L3Harris, el reactor sustituirá al veterano Douglas DC-8, que se jubiló en 2024 tras 37 años de servicio activo. Con una inversión cercana a los 30 millones de dólares, esta plataforma eleva las capacidades de investigación terrestre a una nueva dimensión técnica.
Capacidades del Boeing 777 de la NASA
La integración del Boeing 777 de la NASA supone una mejora exponencial en las métricas de misión. Mientras que el antiguo DC-8 contaba con una capacidad para 45 técnicos y 30.000 libras de carga útil, el nuevo Triple Siete permitirá alojar hasta 100 operadores y 75.000 libras de instrumentación científica. Este incremento no solo optimiza el coste por misión, sino que permite una integración de sensores sin precedentes en un único fuselaje, facilitando estudios multidisciplinares en tiempo real.
En términos operativos, el salto es igualmente notable. El avión posee un alcance de 9.000 millas náuticas y una autonomía de vuelo de hasta 18 horas a altitudes de 43.000 pies. Estas especificaciones son críticas para su misión debut, denominada NURTURE (North American Upstream Feature-Resolving and Tropopause Uncertainty Reconnaissance Experiment), prevista para enero de 2027. Durante este experimento, se estudiarán patrones de viento, nieve y tormentas de hielo en una vasta región que abarca desde Norteamérica hasta el Ártico y Europa.
Ingeniería y modificaciones estructurales
Desde enero de 2025, el equipo de L3Harris y Yulista ha trabajado en el refuerzo del fuselaje, perforando cerca de 35.000 orificios para instalar puertos de observación (nadir) y ventanas especiales para sensores avanzados. La arquitectura digital del avión también ha sido actualizada con sistemas de datos y comunicaciones de última generación que permiten la monitorización de cámaras infrarrojas y sistemas LIDAR. Este nivel de personalización asegura que la flota del Airborne Science Program, que incluye unidades como el P-3 Orion, mantenga su liderazgo en la observación terrestre.