29-05-2026
El futuro USS «Doris Miller» (CVN-81), el cuarto portaaviones de propulsión nuclear de la nueva generación americana, acumulará un retraso de dos años en su fecha de entrega contractual, extendiendo el ciclo total de su construcción a un periodo de 15 años.

La información, desvelada consta formalmente en los documentos de justificación presupuestaria del Año Fiscal 2027 (FY27) del servicio naval. Esta nueva documentación oficial rectifica las previsiones emitidas el año pasado (FY26), las cuales estimaban la recepción del buque para febrero de 2032; la nueva ventana temporal se desplaza ahora a febrero de 2034.
Según detalla el apartado de nuevas construcciones navales de la documentación del FY27: «La fecha de entrega del CVN-81 se ha desplazado de febrero de 2032 a febrero de 2034 debido a limitaciones en la capacidad de construcción del astillero, que restringen su capacidad para fabricar los módulos del buque».
Un efecto en cascada que lastra la compra en bloque
Con el objetivo original de optimizar los costes de adquisición, la US Navy adjudicó en enero de 2019 un contrato unificado de compra en bloque que vinculaba la construcción del CVN-81 junto con la del tercer buque de la serie, el futuro USS «Enterprise» (CVN-80). Sin embargo, las dinámicas industriales de la grada han transformado esta estrategia en un vector de transferencia de demoras.
Todd Corillo, portavoz de Newport News Shipbuilding (NNS) —división de Huntington Ingalls Industries (HII) encargada en exclusiva de la fabricación de estos gigantes de los mares en Virginia—, ha argumentado que el calendario de ejecución del Portaaviones USS «Doris Miller» (CVN-81) se ha visto gravemente afectado por el impacto en cascada derivado de los retrasos que ya arrastra el propio CVN-80.
Estas restricciones de espacio y mano de obra cualificada han condicionado la fase de ensamblaje estructural inicial del CVN-81 dentro del dique seco. No obstante, las previsiones de la firma pasan por cumplir el paso clave de la puesta de quilla a finales del presente año, continuando actualmente los trabajos en las fases de prefabricación de bloques y equipamiento avanzado de los mismos.
Tensiones en la cadena de suministro y la ruta crítica
El ecosistema industrial de la clase Gerald R. Ford y sus retrasos sistémicos no se limitan al CVN-81. El USS «Enterprise» (CVN-80) también afronta una demora acumulada de ocho meses, posponiendo su entrega de julio de 2030 a marzo de 2031 debido a fricciones surgidas en la ruta crítica de ingeniería previa a la botadura.
Desde NNS explican que el origen de este cuello de botella radicó en la recepción tardía de componentes y equipos críticos de gran volumen indispensables para respetar la secuencia de montaje. Aunque la factoría ya ha recepcionado la totalidad de los materiales demorados, Kari Wilkinson, presidenta de Newport News Shipbuilding, admitió en la presentación de resultados financieros que la dirección del astillero se vio forzada a implementar métodos de construcción fuera de secuencia temporal para mitigar la paralización de las líneas.
Esta problemática afecta transversalmente a toda la clase. El segundo de la serie, el USS «John F. Kennedy» (CVN-79), acumula una dilatada cadena de reajustes cronológicos. Inicialmente condicionado por un esquema de entrega en dos fases diseñado para ahorrar costes, el Congreso estadounidense obligó en 2020 a abortar dicho plan, exigiendo por ley que el CVN-79 contara con plena capacidad operativa para el despliegue del vector aéreo de quinta generación Lockheed Martin F-35C Lightning II antes de concluir sus pruebas de mar.
Frente a las proyecciones presupuestarias del Año Fiscal 2016 (FY16), que auguraban su entrega definitiva para septiembre de 2024, el CVN-79 se encuentra actualmente reprogramado para marzo de 2027, totalizando cerca de 16 años de construcción y forzando a la US Navy a extender la vida operativa del veterano portaaviones de la clase precedente, el USS «Nimitz» (CVN-68).
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