16-10-2025. Por: Raul Hernandez Sevilla
El último Curso de Vuelo del Tactical Leadership Programme (TLP), llevado a cabo en la Base Aérea de Los Llanos (Albacete), ha reafirmado su rol como pilar clave en la formación táctica avanzada de las fuerzas aéreas europeas. En esta edición, celebrada en septiembre de 2025, se dieron cita más de 40 aeronaves de combate y 700 efectivos, en un ejercicio que volvió a poner el foco en la interoperabilidad multinacional y la integración real de capacidades de cuarta y quinta generación en escenarios de alta intensidad.

Entre los activos más destacados se encontraron los F-35A de la Aeronáutica Militar Italiana, los y F-35B, Harrier AV-8B+ de la Marina Italiana, los Rafale M de la Marine Nationale francesa, los F-16V de la Fuerza Aérea Helénica, los F/A-18 y Eurofighter del Ejército del Aire y del Espacio español, pertenecientes a las alas 12 (Torrejón) , 15 (Zaragoza) y 14 (Albacete) respectivamente

Integración de capacidades STOVL y embarcadas
La presencia simultánea de aeronaves de despegue vertical como los F-35B y los Harrier, junto a cazas embarcados como el Rafale M, permitió al TLP explotar un perfil de misión menos habitual: la interoperabilidad aire-mar-aire en entornos expedicionarios y navales. Esta configuración no sólo implicó retos doctrinales, sino también exigencias logísticas específicas en tierra, como el soporte para aeronaves STOVL, la gestión térmica de plataformas de aterrizaje y la integración de enlaces tácticos con estándares OTAN.

El F-35B, operado desde bases en tierra, pero con doctrina naval, actuó como nodo C4ISR gracias a su suite de sensores integrados, su capacidad de fusión de datos y su conectividad avanzada. En combinación con los Harrier, aún operativos, pero tecnológicamente más limitados, y con los Rafale M, los ejercicios permitieron probar doctrinas conjuntas de ataque naval, defensa de grupo de combate y supresión de defensas (SEAD/DEAD) en entornos contestados.

F-16 griegos y F/A-18 españoles: backbone táctico
Los F-16V helenos, con amplia experiencia operativa en misiones OTAN y capacidad multirol demostrada, desempeñaron tareas clave tanto en superioridad aérea como en apoyo aire-suelo. Su participación aportó flexibilidad táctica y robustez en la simulación de paquetes compuestos. Por su parte, los F/A-18 Hornet españoles sirvieron como plataforma de integración entre generaciones. Las Alas 12 y 15 aportaron múltiples células y escuadrones con alta preparación, que se desplegaron tanto en roles de escolta y ataque como en tareas de defensa aérea coordinada, empleando tácticas combinadas con plataformas de quinta generación.

Escenarios de alta intensidad y guerra multidominio
Durante las tres semanas del curso, los participantes se enfrentaron a escenarios altamente exigentes, con presencia de sistemas de defensa aérea simulados, misiles SAM de largo alcance, amenazas electrónicas, UAVs, operaciones CSAR y coordinación aire-superficie en entorno contestado. Se recrearon operaciones aéreas complejas en un entorno multinacional, con planificación integrada, reglas de enfrentamiento OTAN y simulación de guerra multidominio.

La inclusión de capacidades ISR, guerra electrónica y sistemas de mando y control en red permitió validar tácticas modernas basadas en el concepto de combat cloud, donde cada plataforma, independientemente de su generación, actúa como sensor y como «shooter» dentro de un ecosistema operativo común.
Modernización de infraestructuras y sostenimiento logístico
La Base Aérea de Albacete continúa su proceso de adaptación para operar aeronaves avanzadas como los F-35. El sostenimiento logístico de estas plataformas, especialmente en el caso del F-35B, impuso retos técnicos que van desde el mantenimiento preventivo hasta la gestión de software y comunicaciones. La interoperabilidad entre sistemas nacionales y aliados también requirió ajustes en seguridad de la información y redes tácticas.

Conclusión
Este nuevo curso del TLP confirma que la interoperabilidad no se limita al plano técnico, sino que requiere integración doctrinal, adaptación logística y una cultura operativa común. La participación conjunta de F-35, Harrier, Rafale M, F-16, F/A-18 y Eurofighter ha demostrado que las fuerzas aéreas aliadas son capaces de operar como una sola fuerza táctica bajo los más altos estándares OTAN, enfrentando escenarios realistas y desafiantes. El TLP sigue siendo el principal laboratorio europeo para la integración táctica multinacional, y su papel se consolida aún más en un contexto geopolítico que exige máxima preparación y capacidad de respuesta.

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