30-03-2026 Por: Policía Local de Collado Villalba
La obtención de la certificación STS-EU-01 (Reglamento UE 2019/947) y la habilitación en Operaciones NO EASA conforme al Anexo XIII del RD 517/2024 encuentran su aplicación directa en un operativo real de alta complejidad, evidenciando el valor estratégico del UAS en Seguridad Pública.
Profesionalización bajo marco europeo y nacional
La Policía Local de Collado Villalba ha culminado un proceso integral de actualización formativa de su Unidad de Medios Aéreos No Tripulados (UAS), alineando a la totalidad de sus pilotos con el marco regulador europeo y nacional vigente en materia de operaciones con sistemas aéreos no tripulados

Los operadores han obtenido la certificación STS-EU-01, conforme al Reglamento (UE) 2019/947 de la Comisión de 24 de mayo de 2019, de que habilita operaciones en categoría específica bajo escenario estándar europeo, aplicando mitigaciones operacionales predefinidas y procedimientos estructurados.
Paralelamente, la Unidad ha completado capacitación específica en Operaciones NO EASA, conforme al Anexo XIII del Real Decreto 517/2024, de 4 de junio, por el que se regulan los escenarios estándar nacionales STS-01 y STS-02, permitiendo la ejecución de operaciones de Seguridad Pública y Emergencias bajo marco nacional reforzado.
La formación ha contado con una amplia carga lectiva teórica, con superación de evaluaciones y exámenes, y una fase práctica exigente orientada a la aplicación operativa en escenarios reales, reforzando la seguridad operacional y la capacidad de intervención efectiva.

La formación especializada fue organizada por el Instituto Profesional de Seguridad y Emergencias (IPSE), entidad de referencia en la capacitación de profesionales de seguridad y emergencias, e impartida por Ampell Consultores, entidad designada y especializada en operaciones avanzadas UAS en el ámbito de Seguridad y Emergencias.
Desde la Unidad de Medios Aéreos No Tripulados (UAS) de la Policía Local de Collado Villalba se expresa un reconocimiento especial a Miguel Vacas, presidente del Instituto Profesional de Seguridad y Emergencias (IPSE), y a Juan Carlos Bajo, director de Ampell Consultores, por su destacada profesionalidad, implicación y excelencia en el diseño y ejecución de esta acción formativa.
Su compromiso con la formación avanzada, su conocimiento técnico y su enfoque orientado a la operativa real han sido determinantes para consolidar un programa formativo de alto nivel, plenamente adaptado a las exigencias actuales del sector y a los retos operativos de las unidades de seguridad y emergencias.
La Unidad de Medios Aéreos No Tripulados (UAS) de la Policía Local de Collado Villalba, ya consolidada como una de las unidades pioneras en el ámbito policial a nivel nacional, refuerza con esta formación su posicionamiento como referente en España en el empleo operativo de sistemas UAS aplicados a la seguridad pública.
La incorporación de capacitación especializada en escenarios avanzados, bajo marco No EASA y estándares operativos exigentes como STS-01 y STS-02, no solo eleva el nivel técnico de sus integrantes, sino que consolida un modelo de unidad orientado a la intervención real, la toma de decisiones basada en inteligencia operativa y la integración efectiva de tecnologías en entornos complejos.
Este salto cualitativo sitúa a la Unidad UAS de Collado Villalba entre las más avanzadas y reconocidas del panorama nacional, destacando por su capacidad de adaptación, su especialización técnica y su firme apuesta por la excelencia en el servicio público. Un modelo operativo que combina formación continua, innovación tecnológica y coordinación interdepartamental, y que se traduce en una mejora directa de la seguridad y la eficacia en las intervenciones policiales
Capacidades técnicas orientadas a la intervención real
El programa formativo incluyó operaciones nocturnas, intervenciones en entornos urbanos complejos, actuaciones en escenarios con concentración de personas bajo marco No EASA, coordinación operativa en entorno aeronáutico cuando procede, operaciones en zonas de difícil acceso y gestión del enlace C2 con procedimientos de contingencia.
Este proceso responde a un modelo en el que el UAS se integra plenamente en la operativa policial, no como recurso accesorio, sino como sistema aéreo con funciones tácticas definidas y encaje normativo sólido.
Aplicación operativa: intervención en Calle Real 13-15
El 19 de febrero, estas capacidades fueron aplicadas en el dispositivo desarrollado en la Calle Real 13-15 de Collado Villalba, donde se procedió al desalojo completo de un inmueble ocupado.
El operativo se inició a las 06:00 horas, activándose desde el primer momento el apoyo aéreo de la Unidad UAS.

En las fases iniciales, y ante la limitada iluminación natural, se empleó la cámara térmica embarcada, permitiendo detectar presencia de personas, identificar movimientos no visibles desde el exterior y evaluar riesgos antes de la progresión de las unidades terrestres.
Desde el aire se observó a varias personas en el interior del inmueble procediendo a la colocación de barricadas mediante mobiliario y enseres, obstruyendo accesos y dificultando la intervención.
Según fuentes de Guardia Civil y Policía Local intervinientes, en el edificio se encontraban aproximadamente entre 40 y 50 personas, todas mayores de edad y en su mayoría varones, algunos con antecedentes y considerados reincidentes.
Durante la intervención se produjo el lanzamiento de objetos contundentes contra los agentes actuantes. Entre los elementos arrojados se registraron adoquines, cascotes de obra, libros de gran volumen y diversos electrodomésticos, entre ellos un microondas y una plancha doméstica, lo que evidenciaba el elevado nivel de hostilidad del escenario operativo.
La supervisión aérea proporcionada por el sistema UAS permitió identificar en tiempo real los puntos desde los que se producía estas acciones, transmitiendo de forma inmediata la información a las unidades desplegadas en el perímetro. Gracias a esta capacidad de observación y alerta temprana desde la aeronave, fue posible anticipar los movimientos de los individuos y adaptar la posición de los agentes en tierra, evitando zonas de riesgo y logrando que ningún efectivo policial resultara alcanzado durante el desarrollo de la intervención.
Asimismo, el sistema UAS permitió localizar a varias personas ocultas en la azotea del inmueble, desde donde también se lanzaban objetos contra el perímetro policial.

La visión cenital y la transmisión inmediata de la información facilitaron la reorganización del despliegue terrestre y reforzaron la seguridad del dispositivo.
Las imágenes captadas desde el aire permitieron documentar el entorno del edificio, la disposición de los efectivos policiales y la evolución de la intervención desde una perspectiva táctica que resulta imposible obtener desde el nivel de calle.

Intervención terrestre
Mientras el sistema aéreo proporcionaba información en tiempo real desde el aire, las unidades desplegadas sobre el terreno avanzaban progresivamente en el interior del edificio.
Durante las primeras fases de la intervención se detectó la presencia de barricadas improvisadas mediante mobiliario y enseres, colocadas en los accesos interiores, así como puertas metálicas soldadas, con el objetivo de dificultar la labor policial

La retirada de estos elementos y la abertura del muro en la parte trasera del edificio permitió asegurar los accesos y facilitar el avance de las unidades especializadas encargadas de la intervención.

Apoyo aéreo y coordinación operativa
El apoyo aéreo se mantuvo activo durante las diferentes fases del dispositivo, proporcionando información constante sobre la evolución de la intervención y permitiendo detectar movimientos relevantes desde el aire.
El despliegue del sistema UAS se realizó desde una zona segura previamente delimitada, garantizando las condiciones necesarias para la operación de la aeronave y la protección del perímetro de despegue y recuperación.

Durante uno de los ciclos de aterrizaje se produjo un intento de interferencia directa contra la aeronave. Un individuo logró burlar momentáneamente el perímetro policial y arrojó agua desde una botella, alcanzando la plataforma en vuelo.
La persona fue interceptada de inmediato, identificada y sancionada conforme a la normativa aplicable. El incidente no comprometió la seguridad operacional ni la continuidad del dispositivo aéreo.
Preguntado por el redactor de Hispaviación acerca de la preparación y el diseño del despliegue aéreo, Pedro Francisco G.P., Director de Operaciones y Piloto de la Unidad UAS, explicó que este tipo de intervenciones requieren un estudio detallado del escenario antes de la activación del dispositivo, identificando riesgos, posibles puntos críticos y alternativas operativas.
Señaló además que el episodio del incidente en el que se intentó derribar la aeronave “pone de manifiesto la necesidad de delimitar y proteger de forma estricta los perímetros de seguridad en torno a las zonas de despegue y aterrizaje, especialmente en intervenciones de elevada complejidad o con presencia de individuos hostiles”.
Añadió que cuando el sistema aéreo aporta información táctica determinante puede convertirse en un objetivo, por lo que la planificación debe integrar medidas específicas de protección física de la aeronave y del equipo de vuelo.
Interpelado igualmente sobre el impacto real del sistema en el desarrollo del operativo, el Director de Operaciones valoró que el diseño del dispositivo aéreo resultó un factor clave en el éxito de la intervención, destacando que la aportación continua de datos e imágenes a los mandos de las unidades especializadas de la Guardia Civil (GRS) fue determinante para la toma de decisiones tácticas y la evolución segura del operativo.
Pedro Francisco G.P., Director de Operaciones y Piloto de la Unidad UAS, afirma, «El UAS no actuó como un recurso accesorio, sino como un elemento estructural dentro del dispositivo diseñado desde el inicio.»
El operativo finalizó con al menos una detención y el desalojo completo del edificio..
Integración tecnológica y centro de control
La actuación policial se integra además dentro de un proceso de modernización tecnológica impulsado por el Ayuntamiento de Collado Villalba en materia de seguridad pública.
El municipio cuenta con un sistema avanzado de videovigilancia urbana, conectado al centro de control de la Policía Local, desde donde se supervisa en tiempo real la red de cámaras distribuidas en diferentes puntos estratégicos del término municipal.
Este sistema se encuentra actualmente en fase de expansión y forma parte de un proyecto municipal que contempla la instalación progresiva de alrededor de 300 cámaras de videovigilancia de última generación, con una inversión cercana al millón de euros destinada a reforzar la prevención del delito, mejorar la seguridad vial y optimizar la capacidad de respuesta policial.
En la actualidad, 185 cámaras se encuentran ya plenamente operativas en el municipio, ofreciendo resultados especialmente relevantes en la prevención de delitos, la detección temprana de incidencias y el apoyo a las actuaciones policiales.
Las cámaras incorporan tecnología avanzada de análisis de imagen, sistemas de transmisión de datos mediante conexión GSM para garantizar la continuidad de la señal, baterías autónomas de respaldo y, en determinados puntos estratégicos, sistemas LPR de lectura automática de matrículas.
Estas capacidades permiten monitorizar en tiempo real accesos al municipio, zonas comerciales, áreas peatonales y espacios de alta afluencia, proporcionando a los responsables operativos una herramienta clave para la prevención de incidentes y la investigación de delitos.
Preguntado sobre la integración de este sistema tecnológico en el modelo de seguridad municipal, el Subinspector Roberto Vizuete, Responsable del Área Operativa de Policía Local, subrayó que la combinación de videovigilancia urbana y medios aéreos no tripulados permite disponer de una capacidad de supervisión sin precedentes en el ámbito municipal.

Según explicó, el centro de control actúa como un nodo de coordinación desde el que se integran múltiples fuentes de información, incluyendo la red de cámaras, los sistemas de comunicaciones policiales y las imágenes transmitidas por las aeronaves no tripuladas cuando se encuentran desplegadas en servicio.
En este sentido, Vizuete destacó que la incorporación de estas herramientas tecnológicas permite anticipar situaciones de riesgo, mejorar la percepción situacional del entorno urbano y facilitar la toma de decisiones durante intervenciones complejas, reforzando la seguridad tanto de los agentes como de los ciudadanos.
Asimismo, señaló que la integración de sistemas de videovigilancia, patrullas policiales y unidades especializadas como la Unidad de Medios Aéreos No Tripulados (UAS) configura un modelo de seguridad pública basado en la combinación de tecnología, presencia policial y capacidad de respuesta operativa.
Preguntado por el redactor acerca de la integración entre el sistema municipal de videovigilancia y las capacidades aéreas de la Unidad UAS, el Subinspector José Andrés Santos, Responsable del Área Operativa y Personal, explico que el modelo de seguridad implantado en el municipio se basa en la combinación de diferentes herramientas tecnológicas que permiten mejorar la supervisión del entorno urbano.
En este sentido, señalo que la integración de la red municipal de cámaras con la capacidad de observación aérea proporcionada por la Unidad de Medios Aéreos No Tripulados permite disponer de un modelo de vigilancia híbrido, que combina supervisión fija del entorno urbano con la capacidad de despliegue rápido de plataformas aéreas.

Según explico, mientras la red de videovigilancia proporciona monitorización permanente desde puntos estratégicos del municipio, los drones permiten una adaptación dinámica del despliegue policial, facilitando la toma de decisiones en tiempo real y mejorando la eficacia operativa en escenarios complejos.
Santos subrayó que el empleo de sistemas UAS se ha convertido en un elemento determinante para optimizar la coordinación entre unidades y reforzar la capacidad de respuesta ante situaciones cambiantes sobre el terreno.
En línea con este enfoque, y en su condición de responsable de la Unidad de Medios Aéreos No Tripulados (UAS), destacó que esta representa hoy una capacidad plenamente consolidada dentro del modelo operativo del municipio, poniendo en valor el alto nivel de preparación de sus integrantes y su contribución directa a la mejora de la eficacia operativa y la seguridad en las intervenciones. Asimismo, expresó su plena satisfacción por el desarrollo alcanzado por la Unidad y por su papel cada vez más relevante en la toma de decisiones operativas en entornos de elevada complejidad.
Un modelo municipal alineado con los estándares europeos
La convergencia de la certificación STS-EU-01, la habilitación en escenarios NO EASA, la formación avanzada y la aplicación operativa real configura un modelo de profesionalización que sitúa a la Unidad UAS de la Policía Local de Collado Villalba como un referente en la integración responsable de sistemas aéreos no tripulados en el ámbito municipal.
La experiencia demuestra que, cuando la capacitación normativa, la planificación técnica y la doctrina operativa convergen, el UAS se convierte en un multiplicador estratégico de capacidad, aportando control del riesgo, seguridad jurídica y alto valor táctico en intervenciones complejas.
En un contexto europeo de creciente exigencia regulatoria y técnica, el modelo desarrollado en Collado Villalba evidencia que la integración madura de sistemas UAS en Seguridad Pública no solo es viable, sino plenamente operativa y eficaz.

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