25-02-2026
La incorporación del veterano buque italiano ‘Giuseppe Garibaldi’ genera interrogantes sobre la eficiencia operativa de Yakarta, mientras persisten carencias críticas en vectores de reabastecimiento, alerta temprana y guerra antisubmarina.

El plan del Gobierno de Indonesia para adquirir el antiguo portaaviones insignia de la Marina italiana, el Giuseppe Garibaldi, ha reabierto el debate sobre la estrategia de defensa del archipiélago. El buque, que causó baja en Italia en el año 2024 tras cuatro décadas de servicio, tiene previsto su llegada a Indonesia el próximo mes de octubre. Sin embargo, lo que parece un salto cualitativo en proyección naval, podría no alinearse con las necesidades reales de su poder aéreo.
El desafío de la unidad aérea embarcada
El principal escollo radica en la obtención de un ala fija embarcada viable. Todos los informes actuales, apuntan a la posible adquisición de unidades usadas del Boeing AV-8B Harrier II aunque ya se sabe que este sistema de armas se encuentra en fase terminal de soporte global.
- En EEUU, el US Marine Corps completará su transición al F-35 este año, retirando sus últimos Harriers.
- En España, otro de los operadores clave, se prevé mantener su flota de la Flotilla de Aeronaves (FLOAN) hasta inicios de la próxima década.
- El Mantenimiento: La logística para sostener plataformas legacy en un entorno litoral tan corrosivo como el indonesio será costosa y compleja, con una cadena de suministro de repuestos en fase de contracción.
Aunque se contempla el uso de vehículos no tripulados como el Baykar Bayraktar TB3, su operatividad desde un portaaviones no justifica por sí sola la inversión, dado que estos drones pueden operar eficientemente desde pistas terrestres cortas y económicas ya existentes en el país.
El riesgo de la inoperatividad: el espejo de Thailandia
La experiencia dicta cautela, y por ello, la comparación con el HTMS Chakri Naruebet de Thailandia es inevitable: un único portaaviones suele pasar más tiempo en puerto por ciclos de mantenimiento y carencia de presupuesto que en despliegue activo. En círculos navales es dogma que se requieren tres unidades para garantizar una misión permanente: una desplegada, otra en adiestramiento y una tercera en gran carena o mantenimiento programado.
Desequilibrios en la arquitectura de defensa.
Mientras Yakarta apuesta por la aviación naval, su Fuerza Aérea se enfrenta a vacíos de capacidad que comprometen sus adquisiciones más recientes:
- Multiplicadores de fuerza: La llegada de los 42 cazas Dassault Rafale se verá limitada sin una flota de aviones de reabastecimiento en vuelo que extienda su persistencia en combate.
- Carencia de AEW&C: Indonesia carece actualmente de plataformas de Alerta Temprana y Control Aerotransportado, ojos esenciales para cualquier fuerza aérea moderna.
- Guerra Antisubmarina (ASW): A pesar de su vasta geografía marítima y la importancia de sus estrechos estratégicos, el país sigue sin una capacidad robusta de patrulla marítima de ala fija para la detección de amenazas bajo la superficie.
Por todo ello, la adquisición del Garibaldi podría terminar siendo una plataforma de prestigio más que de utilidad táctica. Para un país con recursos finitos, priorizar un portaaviones al final de su vida operativa sobre capacidades transversales como el ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento) o el ASW plantea serias dudas sobre la hoja de ruta de la defensa nacional indonesia.