02-08-2026
Dassault Aviation y la firma tecnológica Harmattan AI han completado exitosamente un ensayo de combate colaborativo en vuelo que ha involucrado a un cazabombardero en estándar Rafale F4 y Harmattan AI a través de su sistema no tripulado dotado con la carga útil NAMIB.

Este nuevo dispositivo de guerra electrónica, desarrollado de forma conjunta por ambas compañías, supone un avance fundamental en la detección e identificación de amenazas electromagnéticas en entornos altamente contestados.
La arquitectura del sistema NAMIB ha sido concebida específicamente para captar, identificar y geolocalizar emisiones electromagnéticas, centrando su foco operativo en la neutralización de sistemas de defensa aérea enemiga. Su diseño versátil permite su integración tanto en plataformas no tripuladas tácticas, incluyendo multirrotores, como en aeronaves no tripuladas de ala fija y gran autonomía.
Ensayos en vuelo de Rafale F4 y Harmattan AI con la carga útil NAMIB
Durante la prueba desarrollada en condiciones reales de vuelo, el dispositivo NAMIB detectó de manera discreta y geolocalizó con precisión la posición de un radar situado a varias decenas de kilómetros de distancia. Acto seguido, la información táctica sobre la ubicación del objetivo fue transmitida en tiempo real a la cabina del caza, permitiendo al sistema de armas del avión simular un ataque inmediato contra la amenaza emisora.
El programa NAMIB se inició en enero de 2026 dentro de la alianza estratégica establecida entre los dos socios industriales. El proyecto busca dotar a la nueva generación de aviación militar de capacidades autónomas avanzadas. Según ha destacado Eric Trappier, presidente y consejero delegado de Dassault Aviation, esta prueba prueba la eficacia real del combate colaborativo multidominio de la versión F4, cuya arquitectura abierta facilita la comunicación con múltiples vectores operativos e integra el concepto high-low mix, combinando plataformas complejas con efectores autónomos prescindibles.
Por su parte, Mouad M’Ghari, cofundador y CEO de Harmattan AI, ha subrayado que la guerra electrónica se consolida como un factor determinante para el dominio operativo. La prueba confirma la viabilidad de desplegar estas capacidades en sistemas ligeros y autónomos que actúan en la proximidad de la amenaza, asentando las bases para las futuras arquitecturas de defensa
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