08-06-2026
La NASA se está preparando para llevar a cabo una compleja maniobra destinada a corregir la trayectoria de una nave científica que se encuentra en una órbita en decadencia. Si la operación concluye con éxito, la agencia espacial estadounidense se muestra abierta a aplicar un procedimiento similar para la elevación de órbita de telescopios espaciales de gran envergadura como el histórico Telescopio Espacial Hubble, siempre y cuando sea posible reducir los actuales costes operativos de dicha plataforma.

La agencia anunció el pasado 5 de junio que la nave de servicio Link, construida por la firma comercial Katalyst Space, ha llegado a las instalaciones de vuelo de Wallops, situadas en Virginia. El vehículo se encontraba previamente en las instalaciones de Katalyst en Colorado para los preparativos finales, tras haber completado con éxito todas las pruebas ambientales en el Centro de Vuelo Espacial Goddard el mes pasado.
La misión Link: un ensayo para la elevación de órbita de telescopios espaciales
En la base de Wallops, el personal técnico de la NASA procederá a integrar la nave Link con el cohete Pegasus XL de Northrop Grumman, que será el vector encargado de su puesta en el espacio. Aunque la agencia aún no ha hecho pública una fecha oficial para el lanzamiento, este se proyecta para finales del presente mes.
La NASA adjudicó a Katalyst un contrato valorado en 30 millones de dólares en septiembre del año pasado para desarrollar y lanzar la nave Link. Una vez posicionada en el espacio, la nave se encontrará y se acoplará con el Observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA, un telescopio de rayos gamma cuya órbita terrestre baja está sufriendo una degradación paulatina debido al rozamiento atmosférico. El cometido de Link consistirá en acometer una maniobra de elevación de órbita de telescopios espaciales sobre el Swift para que este pueda continuar con sus observaciones astronómicas.
Desde el organismo gubernamental se ha reconocido abiertamente que se trata de una misión que conlleva un riesgo notable: representa el estreno operacional de Katalyst en el espacio y, por otra parte, el observatorio Swift no fue diseñado en su origen para recibir servicios de mantenimiento en órbita. Sin embargo, se ha decidido asumir el reto debido al alto retorno de la inversión (ROI) que ofrece el poder extender la operatividad del Swift por una fracción de lo que costaría reemplazarlo por completo.
A través de estas acciones, la NASA también busca enviar una señal clara de demanda a la industria aeroespacial comercial, demostrando que está dispuesta a recurrir a este tipo de soluciones externas cuando los análisis financieros de coste-beneficio resulten favorables.
El futuro operacional del Telescopio Hubble
Esta estrategia abre la vía para ejecutar una maniobra equivalente en una plataforma científica de un volumen muy superior: el Telescopio Espacial Hubble, cuya trayectoria también decae de manera gradual. Durante una conferencia de la Sociedad Astronómica Americana celebrada en enero, se expuso que los modelos matemáticos de su evolución orbital prevén una fecha media de reentrada sin control en la atmósfera hacia el año 2033.
La iniciativa con el Swift ofrece un patrón aplicable al Hubble, puesto que estas operaciones de impulso orbital ya no solo están al alcance de la agencia, sino que presentan unos costes económicos inferiores a las previsiones iniciales, lo que eleva el atractivo de la inversión en la elevación de órbita de telescopios espaciales.
A pesar de ello, las exigencias financieras que acarrea la explotación diaria del Hubble siguen siendo muy elevadas. La NASA destinó 98,8 millones de dólares al Hubble en el año fiscal 2025, una cifra presupuestaria superada únicamente por el Telescopio Espacial James Webb. Al haber sido concebido y fabricado en una época tecnológica totalmente distinta, requiere un mantenimiento mucho más costoso para asegurar un rendimiento científico óptimo. La Dirección de Misiones Científicas de la NASA analiza actualmente cómo recortar el gasto en misiones extendidas para liberar fondos destinados a nuevos proyectos, por lo que será indispensable abaratar el sostenimiento del Hubble si se desea financiar su corrección de trayectoria. Si se logra, el Hubble podría seguir operativo muchos años más, sirviendo de transición idónea hacia el Habitable Worlds Observatory, el próximo gran telescopio óptico y ultravioleta que la NASA planea lanzar en la década de 2040.
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