29-04-2026
La Administración Federal de Aviación (FAA) y el Departamento de Defensa de EE. UU. han concluido que el láser antidrones de la FAA y los sistemas de alta energía utilizados para interceptar aeronaves no tripuladas no presentan un «riesgo indebido» para los aviones de pasajeros.

Tras una exhaustiva evaluación de seguridad motivada por el cierre temporal del espacio aéreo en El Paso (Texas) a principios de año, las agencias han ratificado que los protocolos actuales son suficientes para proteger el tráfico civil.
Evaluación del riesgo del láser antidrones de la FAA
Bryan Bedford, administrador de la FAA, destacó que la prioridad absoluta es la seguridad del público estadounidense. Tras un análisis de riesgos basado en datos técnicos, se determinó que estos sistemas de defensa no incrementan el peligro para los vuelos comerciales. La colaboración con el Departamento de Defensa busca equilibrar la protección del Sistema Espacio Aéreo Nacional con la necesidad de neutralizar amenazas emergentes provenientes de drones.
El uso de esta tecnología cobró relevancia en febrero, cuando una prueba del arma provocó el cierre del espacio aéreo en El Paso. Aunque inicialmente se preveía una restricción de una semana, la decisión se revirtió el mismo día. Fuentes oficiales confirmaron que el objetivo en aquella ocasión era un dron operado por cárteles del narcotráfico en la frontera con México. No obstante, la tecnología también ha protagonizado incidentes operativos, como el derribo accidental de una unidad de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Despliegue estratégico y protección VIP
Más allá de la frontera sur, la implementación del láser antidrones de la FAA se ha extendido a zonas críticas de alta densidad de tráfico. En abril, se instaló un sistema similar en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Palm Beach (KPBI), en Florida. El objetivo principal es garantizar la seguridad del presidente Donald Trump y su residencia de Mar-a-Lago, además de proteger las operaciones de las aeronaves comerciales que operan en dicho aeródromo.
Para los profesionales del sector en España, es vital seguir la evolución de estas normativas, donde se analiza cómo la integración de sistemas de defensa aérea impacta en la gestión del tráfico global.
