Sobre la nueva eclosión del vuelo espacial tripulado

Por: Rafael Harillo

En el último semestre de este año 2021, hemos podido verificar una auténtica eclosión de vuelos espaciales tripulados: orbitales, suborbitales, comerciales, correspondientes a misiones de agencias, etc.

En un momento en el que son noticia el lanzamiento de constelaciones de satélites para fines comerciales, grandes misiones científicas y una multitud de lanzamientos  de pequeños satélites, debemos recordar que la actividad humana en el espacio no está ni mucho menos parada, si no que está viviendo una nueva etapa en la que se muestran diversas  opciones, a la vez que se ponen de manifiesto una serie de cuestiones de diversa índole que cada vez será mas necesario tener en cuenta: ¿Son todos los participantes en un vuelo espacial  astronautas? ¿Que legislación se les aplica a sus diferentes actividades? ¿Todas las misiones contribuyen por igual al desarrollo de la actividad espacial? ¿estamos a las puertas de una nueva concepción del vuelo espacial tripulado? ¿serán necesarios mas lanzadores y/o destinos?

vuelo espacial tripulado
Astronauta americano Joseph Tanner durante un vuelo a la ISS. (Foto: NASA/Getty Images)

Si bien las misiones robóticas de exploración del sistema solar y el despliegue de satélites han contribuido de forman indubitada la progreso de la actividad espacial, me parece una cuestión indiscutible que aquellas actividades espaciales con participación directa del ser humano, por la evidente identificación directa que podemos sentir todos, por los riesgos implícitos que conlleva y porque coloca la figura del explorador que ha caracterizado a la raza humana en primer plano, siempre ha atraído la atención del público general hacia las actividades espaciales. Y precisamente, el verificar que en el recién acabado año ha habido múltiples actividades de astronautas en diversas modalidades de vuelo, considero que hacen necesario tratarlo y ponerlo en perspectiva, para ver si ha sido una anomalía puntual o es la realidad  en al que vamos a vivir a partir de ahora.

Veamos en primer lugar las misiones mas significativas al respecto, comenzando en primer lugar por las suborbitales:

I).- Uno de los detonantes del New Space fue la proliferación de proyectos de vuelos suborbitales, donde una flota de naves pretendía llevar viajeros, denominados turistas espaciales a un vuelo suborbital entre 80 y algo más de 100 Km de altitud, proporcionando vistas de la curvatura de la Tierra, la negrura del espacio y la sensación de ingravidez que un vuelo parabólico produce, todo ello con la envolvente mediática que una experiencia de estas características supone y desde uno de los variados proyectos de puertos espaciales que se anunciaban para dar cobertura a una actividad que se pretendía y pretende, global.

Sin pretender plasmar una historia de Virgin Galactic, si hay que indicar que podemos dar inicio a la actividad espacial tripulada privada con el que podríamos considerar primer acceso privado al espacio el 4 de octubre de 2004 del Starship I y el White Knight I de Scaled Composites, ganando el Anzari prize , para lo que debería cumplir una serie de requisitos, a saber: transportar 3 personas o su equivalente en carga; subir hasta 100 km o más; aterrizar con seguridad y repetir el viaje en dos semanas como máximo, cosa que se consiguió. Los pilotos Mike Melvill (que consiguió el primer par de alas de un Astronauta comercial, otorgado por la FAA por un vuelo a bordo de una nave espacial comercial de propiedad privada) y  Brian Binnie  consiguieron la hazaña.

Bastantes años mas tarde, el 13 de diciembre del 2018, la SpaceShipTwo hizo historia al despegar de las instalaciones de Virgin Galactic en California y alcanzar una altura de 82,7 km de altura, con lo cual la empresa se conviertió en la primera en lograr un vuelo comercial tripulado al espacio ya que, según la NASA y la FAA, este hito se consigue a partir de los 80 Km de altitud. Mas tarde entraremos en cuestiones jurídicas. ​

Junto a Virgin Galactic, otras compañías luchaban por realizar retos similares: Xcor, Rocketplane, EADS Astrium, S3 (Swiss Space System), VSH de Dassault, Skylon, Bristol Spaceplanes Ascender, etc.; sin embargo, al final y tras muchos años de  espera, con solo unos días de diferencia, solo dos de ellas anunciaron el esperado despegue para un vuelo suborbital: La citada Virgin Galactic de Richard Branson con su SpaceShip Two bautizada  VSS Unity,  y Blue Origin, de Jeff Bezos con su New Sheppard.

Así, el 11 de julio de 2021, con el propio Branson a bordo, los  pilotos Dave Mackay y Michael Masucci y los tripulantes Beth Moses, Colin Bennett, y Sirisha Bandla, el VSS Unity, despegando del spaceport América, en Mojave, Nuevo México, realizó un vuelo suborbital en el que alcanzó una velocidad máxima de mach 3, una altitud de 86,1 Km  y regresó planeando al punto de partida.

Si bien el vuelo puede considerarse un éxito mediático y los tripulantes volvieron sanos y salvos, la FFA abrió una investigación sobre el vuelo al detectarse dos incidencias que, de hecho, son las responsables de que hasta la fecha no se haya producido el previsto segundo vuelo de Virgin: una en la fase de ascenso en la que la nave podría no haber estado ascendiendo con el correcto ángulo ( no lo suficientemente vertical según lo previsto)  y otra en la fase de descenso, en la que parece ser la nave se salió del espacio aéreo inicialmente designado para la maniobra; la investigación subsiguiente ha retrasado la que debería ser la primera misión comercial tripulada propiamente dicha, que debe incluir a tres pasajeros italianos, dos de la fuera a aérea y uno del Consejo Nacional de Investigación (CNR).

Es de sobra conocida la configuración de la nave de Virgin Galactic, consistente en dos aeronaves unidas entre si: la primera y de mayor envergadura, la WhiteKnight, de gran envergadura alar y dos fuselajes gemelos, lleva literalmente colgando a la Starship entre discos fuselajes, liberándola en un punto predeterminado de altitud para que está encienda su motor cohete híbrido y ascienda al borde del espacio, modificando la configuración de su estructura alar y volviendo a tierra planeando, ya que en el ascenso ha consumido la totalidad del combustible.

II).- Pues bien, después de tantos años de competición,  el primer vuelo suborbital privado se llevó a cabo con solo unos días de diferencia entre el primer y segundo competidor, correspondiendo este meritorio segundo lugar la New Shepard, la nave diseñada y construido por Blue Origin, la compañía del magnate Jeff Bezos.

Dicho vuelo, llevado a cabo el 20 de Julio y denominado  NS 16 por la compañía lanzadora, llevó al  borde del espacio al propio Jeff Bezos, a su hermano Mark, a la piloto y candidata al proyecto Mercury 13 (el programa designado para llevar al espacio ala primera mujer) Wally Funk y al joven estudiante holandés Oliver Daemen, consiguiendo en esta misión hacer llegar al espacio a la persona de mas edad y la mas joven respectivamente. En esta ocasión se alcanzaron los 107 Km de altitud, mas que el vuelo de Branson, lo que no ha hecho si no alimentar la polémica de quien ha llegado o no realmente al espacio

La configuración de la New Shepard  se corresponde mas con la imagen del lanzador clásico: un cohete de una etapa, con un motor denominado BE-3 en la actual configuración, con Hidrógeno y oxígeno líquido como combustible y que proporciona 490 Kn a nivel del mar;  con la cápsula que puede transportar hasta 6 tripulantes en el extremo superior, dotada de amplios ventanales y totalmente automática, lo que elimina el factor piloto; un sistema de escape y otro de paracaídas para el retorno a la superficie, que actúan en conjunción con el encendido de los motores junto antes del contacto con la tierra.

El primer vuelo tripulado  ha sido el NS16, número ordinal que muestra los 15 anteriores de pruebas hasta el momento de convertirse en el segundo ingenio comercial en realizar un vuelo suborbital tripulado.

Sin embargo, y a diferencia de lo ocurrido con Virgin Galactic, Blue Origin ha realizado dos vuelos tripulados mas antes de acabar 2021:  El SN18 el 13 de octubre con cuatro tripulantes:  Chris Boshuizen, Glen de Vries, Audrey Powers, y William Shatner, mundialmente conocido por ser el actor que dio vida al capitán James Tiberius Kirk en el mundo de Star Trek, lo que constituyó todo un éxito de marketing. Y el vuelo de la NS19 en fecha 11 de diciembre, con una tripulación de seis personas: la hija del astronauta Alan Shepard, Laura Shepard Churchley, el presentador de televisión y estrella de la NFL Michael Strahan, el ejecutivo de la industria espacial Dylan Taylor, el inversor Evan Dick, el capitalista de riesgo Lane Bess y su hijo Cameron Bess.

Hay que indicar que la NS17 fue una misión de cargo no tripulada y, como hecho curioso, que en el momento  en el que los tripulantes de la NS19 alcanzaron el espacio, se dio la confluencia de la mayor cantidad de personas en el espacio nunca vista, aunque fuer durante unos pocos minutos; Seis a bordo de la New Shepard, diez a bordo de la ISS, y tres a bordo de la estación espacial china. ¡Es decir, diecinueve personas! Mas que en muchos pueblos actualmente. 

II). – Estos cuatro vuelos suborbitales lo han sido con carácter comercial, es decir, con astronautas no profesionales y varios de ellos de pago. Sin embargo, si bien este tipo de vuelos comerciales  se han hecho esperar durante años, no han defraudado, porque a la vez, se han producido algunos vuelos a órbita, tanto a la ISS como incluso más allá. Si bien luego comentaré las dudas que según algunos puede existir respecto a si se ha alcanzado el espacio o no (en el caso de Virgin Galactic), es evidente que en los tres casos que cito a continuación no hay la menor duda de que los afortunados tripulantes han alcanzado el espacio.

(i)En primer lugar, me referiré a la misión denominada Inspiration4, una misión con astronautas no profesionales que partieron hacia el espacio en la Crew Dragon Resilence (una unidad reutilizada, por cierto) impulsado por un lanzador Falcon 9 a los efectos de llevar a cabo una estancia en órbita durante  los días 15 a 18 de Septiembre y a unos 563 Km de altitud, (160 Km más aproximadamente de la ubicación de la ISS), por lo que este equipo ha estado mas lejos que cualquier astronauta profesional durante mucho tiempo, solo superada en una misión de reparación del Hubble por el transbordador espacial Atlantis años antes.

La tripulación estuvo formada por Jareed Isaacman, Sian Proctor, Haley Arceneaux y Chistoper Sembrosky, siendo el primero de ellos el inspirador y líder de la misión y quien se ha hecho cargo del coste, siendo los otros tres participantes seleccionados de maneras diversas. La misión tenia como objetivo, al margen de la propia estancia en el espacio y la realización de varios experimentos, recaudar fondos para el St. Jude Children´s Research Hospital.La misión, primera orbital realizada íntegramente por civiles, es decir, por no profesionales, se desarrolló con normalidad a excepción de algunos problemas con el baño. La cápsula Dragón fue modificada a los efectos de disponer de una cúpula  que proporcionara vistas del espacio exterior a sus pasajeros. Esta configuración permanecerá para futuros vuelos de similares características, según últimas informaciones. Finalmente, y según lo previsto, amerizaron en el océano Atlántico demostrando  que civiles sin experiencia previa y con un entrenamiento reducido pueden acceder al espacio, permanecer en el durante varios días sin personal profesional de apoyo y volver a casa sanos y salvos.

cápsula Dragón
Cápsula Dragón

(ii) El segundo de los viajes espaciales con tripulación no profesional al que me referiré es el del Soyuz MS-19, lanzado el pasado 5 de octubre hacia la ISS para una estancia de doce días. Lo novedoso de esta misión es que junto al astronauta profesional Anton  Shkaplerov viajaban la actriz rusa Yulia Peresild y el productor y cineasta Klim  Shipenko, a los efectos de rodas imágenes para la película “El desafío”, una aventura espacial donde Peresild interpreta a una doctora que debe volar al espacio para salvar a un astronauta enfermo.  Peresild es la quinta mujer rusa que ha viajado al espacio, después de un entrenamiento de meses para prepararse para la misión. Durante este tiempo se debieron familiarizar tanto con la Soyuz como con los módulos rusos de la IIS, aunque se ha indicado que la dejaron transitar a la cúpula de la estación, una de las “localizaciones” sin duda mas espectaculares que se pueden incluir en una película.

Soyuz MS-19
Tripulación del vuelo Soyuz MS-19.

El lanzamiento se llevó a cabo por medio de un Soyuz 2.1a de tres etapas, y aunque el atraque a la ISS estaba programado como automático, Shkaplerov tuvo que efectuar el acoplamiento de forma manual debido a un fallo del sistema, lo que pone en valor el sin duda valor crítico de los astronautas profesionales cuando hay una incidencia no prevista. Por tal motivo se entrenan durante años, experiencia que no puede ser suplida con unos pocos meses de adecuación al entorno de misión.

Curiosamente, esta misión cinematográfica parece haberse avanzado a una de similares características de nacionalidad estadounidense protagonizada por el actor Tom Cruise y de la que se espera ubicación temporal. Sería llevada a cabo  a bordo de una Dragon de SpaceX probablemente de la mano de la empresa Axiom, de la que hablaré mas adelante. Le acompañaría el director de cine Doug Liman y una tercera persona, de la que no se ha aclarado si será un miembro del elenco artístico o personal técnico. El cuarto tripulante seria un astronauta profesional. Volviendo a la misión rusa, hay que indicar que los tres recién llegados compartieron la estación con los astronautas profesionales que estaban en ella de misión regular, a saber: el francés Thomas Pesquet, de la Agencia Espacial Europea; los astronautas de la NASA Mark Vande Hei, Shane Kimbrough y Megan McArthur; Aki Hoshide de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón; y los cosmonautas de Roskosmos Piotor Dubrov y Oleg Novitskiy. A este último le toco interpretar al cosmonauta enfermo en la película y sería el encargado de volver con Peresild y Shipenko en la cápsula Soyuz  de regreso a la Tierra.

(iii) Pero no acaba aquí el trasiego de turistas a la ISS. La misión Soyuz MS-20 ha llevado a la Estación al comandante, astronauta profesional Aleksander Misurkin, y a dos japoneses, Yusaku Maezawa y su asistente Yozo Hirano, para una estancia de doce días en el espacio. El lanzamiento tuvo lugar el pasado 8 de diciembre.  La empresa Space Adventures Ltd ha sido la encargada en preparar el viaje, meramente “turístico” si bien siempre se  llevan a cabo experimentos de algún tipo, normalmente relacionados con la permanencia del ser humano en el espacio, si bien la principal función era documentar la estancia de Maezawa en el espacio.  Se da la circunstancia de que Maezawa es conocido también por haber reservado un vuelo circunslunar a bordo de una nave de Space X, presumiblemente una Starship, para el año 2023. Inicialmente iban a ser solo dos personas en una Crew Dragon, pero las expectativas para la nueva nave de Elon Musk permitirán que ocho personas mas acompañen al inquieto japonés en su viaje a la Luna.

Era la primera vez desde septiembre de 2009 que un turista espacial volvía a la ISS. Es evidente el nuevo interés despertado por el acceso al espacio por parte de personas de alto poder adquisitivo que deciden dedicar parte de su patrimonio a esta actividad. Si bien es una actitud que ha generado la esperada polémica por el elevado coste de las misiones, no hay que olvidar que, en los albores de la aviación, también era muy reducido el número de particulares con capacidad para realizar vuelos, especialmente los intercontinentales. Con su actividad (y su dinero), se abrieron las puertas al futuro de la aviación comercial y a que en el día de hoy cualquier de nosotros podamos volar a cualquier destino del mundo a precios permisibles.  Ser pionero tiene un coste.

III) Pero, frente a esta avalancha de turistas, astronautas no profesionales, participantes en vuelos espaciales o como finalmente se les designen, no hay que olvidar a los sufridos astronautas de las agencias espaciales que cumplen con su trabajo a bordo de la Estación Espacial Internacional y de las diferentes naves espaciales en transito, muchas veces sin que los medios les dediquen mucha atención.

En ese sentido hay que mencionar la misión de la Crew Dragon 3, que relevó exitosamente a la misión precedente el 11 de noviembre   y llevó a bordo al astronauta de la ESA Matthias Maurer, los astronautas Raja Chari como comandante, Thomas Marshburn como piloto y a Kayla Barron, que se unieron a Anton Shkaplerov, que recordemos había sido el piloto que subió a los cineastas rusos, Pyotr Dubrov y Mark Van de Hei.

Como su nombre indica, fue la tercera misión encomendada a la Crew Dragon de SpaceX, que ha conseguido permitir de nuevo a los estadounidenses no depender de las naves Soyuz para acceder al espacio, todo ello a la espera de lo que suceda a la Starliner de Boeing, que se convertiría en la segunda nave con capacidad de acceso a órbita y podría permitir incrementar el acceso humano al espacio, con permiso de las futuras Starships de SpaceX. Hay que recordar que la Orión de la NASA está destinada a los viajes para el regreso a la Luna.

Y no hemos de olvidar que, mas discretamente quizás, China tienen operativa su estación espacial Tiangong (“Palacio celestial”), actualmente en periodo de construcción.

El pasado   quince de octubre,  desde la rampa 921 del complejo de lanzamiento 43 del centro espacial de Jiuquan (provincia de Mongolia Interior), la nave Shenzhou-13, utilizando un lanzador Larga Marcha 2F, llevó a tres nuevos taikonautas chinos a la estación, Ye Guangfu, Zhai Zhigang y Wang Yaping, la primera mujer china en realizar un doblete espacial,  para una misión de seis meses de duración, donde realizarán multitud de trabajos y experimentos y en adquirir experiencia en vuelos espaciales de larga duración. Asimismo, han realizado ya actividades extravehiculares. Actualmente, la estación espacial china  está formada por el módulo Tianhe y los cargueros Tianzhou 2 —acoplado al puerto frontal— y Tianzhou 3 —unido al puerto trasero—. Tras el acoplamiento, la estación está integrada por primera vez por cuatro vehículos, formando la estructura satelital china más grande hasta la fecha.

Una de las actividades críticas que desarrollarán será probar el brazo robot de la estación para acoplar el carguero Tianzhou 2 a los puertos laterales del Tianhe; esto es esencial para las labores de construcción de la estación.

Todo ello en espera de la  Shenzhou 14, los nombres de cuya tripulación hasta la fecha se desconocen, pero que tendrán la misión fundamental de supervisar el acoplamiento de los módulos Wentian y Mengtian.

No será, en todo caso, hasta la Shenzhou 15 que se permita viajar a la estación china a astronautas de otras nacionalidades, una de las metas mas deseadas por la Agencia espacial China, dirigida sobre todo a Rusia y la ESA. 

IV). – No quisiera dejar de citar, ya para febrero de 2022 la Misión Axiom 1 (Ax-1) La tripulación de Ax-1 está formada por cuatro astronautas, entre ellos el ex astronauta de la NASA Michael López-Alegría, Larry Connor, Mark Pathy y Eytan Stibbe. El destino es la ISS, con una estancia de ocho días, mas dos de viaje, lo que constituirá el primer viaje totalmente privad a la Estación, para realizar un total de 25 experimentos en microgravedad, que se centrarán en la ciencia, la educación y la divulgación. En otoño de este mismo año hay previsto un segundo viaje.

Hay que recordar que Axiom está trabajando en la construcción de la que se espera sea la primera estación espacial privada, que inicialmente estaría acoplada a la ISS

V). – Como se ha podido leer, la actividad tripulada estos meses ha sido elevada y se espera que para 2022 se incremente, con mas vuelos tanto orbitales como suborbitales, con la incorporación de nuevas naves y nuevos retos. Toda esta activad ha suscitado algunas cuestiones que merecen ser tenidas en cuenta:

a.- Cuando se alcanza el espacio? Es evidente que, si el destino es la ISS o una órbita superior no hay duda, pero la controversia se centra sobre todo en los vuelos suborbitales. La cuestión se suscita porque no hay una definición unánime de donde empieza el espacio en ningún Tratado internacional. Es comúnmente aceptado, entre otros por la Federación Astronáutica Internacional, que la llamada línea Karman, a cien kilómetros de altitud, es el límite del espacio, bien porque (simplificadamente dicho) es donde un avión convencional no podría sustentarse, bien por mera convección diplomática. Sin embargo, tanto la NASA, la NOAA, la Fuerza Aérea como la FAA estadounidenses, sitúan  ese límite en los ochenta kilómetros, a partir de donde consideran que ya se ha ingresado en el espacio. Aunque pueda parecer una discusión bizantina, no es lo mismo, por ejemplo, entrar en espacio aéreo de otro país, que sobrevolarlo desde el espacio.  De hecho, las citadas instituciones norteamericanas han venido concediendo alas de astronauta a todos aquellos que han superado dicho límite de 80Km (50 millas).

El tema no es baladí, sobre todo si se considera que hay personas dispuestas a pagar una elevada suma de dinero por “ir al espacio”, por lo que legalmente, si no llegan al espacio, pudiera haber un incumplimiento de contrato, con las consecuencias que de ello se derivaría en cualquier jurisdicción, incluyendo la estadounidense.  

Por lo tanto, en ausencia de un acuerdo internacional y teniendo en cuenta que hasta la fecha los vuelos suborbitales, que son los únicos a los que se les podría aplicar la discusión, son de nacionalidad estadounidense, parece que puede concluirse que cualquier vuelo que supere de los 80 Km de altitud, debe considerarse como que ha llegado al espacio.

b.- Quién es un astronauta? ¿Todo el que llega al espacio es astronauta? Esta es otra de las cuestiones clave. Si hemos concluido que cualquiera que pase de los 80 Km de altitud ha llegado al espacio, la conclusión obvia sería considerar que es astronauta. Pero resulta evidente que no es lo mismo una persona que ha dedicado su carrera profesional y años de entrenamiento a prepararse para ir y trabajar en el espacio, de aquellos que, con un tiempo limitado de entrenamiento, hacen una pequeña incursión en los límites del espacio tratándose de un vuelo suborbital o incluso los que pueden estar unos días en la ISS o a bordo de la nave por motivos varios, pero nunca como parte de su profesión habitual.

Parece que puede haber un acuerdo en que, mas allá de llamar a todos astronautas, se mantienen la diferencia entre astronauta profesional y participante en un vuelo espacial. Esta podría ser una buena solución. Seria algo así, salvando las obvias diferencias de motivación y preparación, como que no es lo mismo el que se sube en el barco de un amigo para hacer una salida a una cala cercana a comer y un marino mercante. Un pescador o un oficial de la Armada. ¿Todos han navegado? Si; ¿Todos has estado en el mar? Si; ¿Todos son marinos profesionales? Es evidente que no y no tiene por que ser en modo alguno ofensivo.

Ello no debe ser óbice, a mi entender para que a todos ellos se les aplique el régimen, por ejemplo, del Acuerdo sobre el salvamento, la devolución de astronautas y la restitución de objetos lanzados al espacio ultraterrestre, hecho en Londres, Moscú y Washington el 22 de abril de 1968, lo mismo que se aplica el derecho del mar y el salvamento marítimo  a cualquiera que se adentre en los mares.

O incluso para que se les conceda algún reconocimiento especial. En este sentido, hasta la fecha la FAA ha venido otorgando “Alas de Astronauta” a todos aquellos que han accedido al espacio. Sin embargo, a partir de 2022, dicho organismo solo reconocerá a las personas que lleguen al espacio en su sitio web, en lugar de emitir Alas de Astronauta Comercial. Ello no quita que las empresas privadas concedan sus “alas “  de forma particular como reconocimiento a una actividad para la que, de cualquier forma, hay que tener valor por los riesgos implícitos que lleva, por mas apasionado del espacio que se sea.

El programa Wings fue creado para reconocer a los pilotos y a la tripulación de vuelo que promovieran la misión de la FAA de promover el desarrollo de vehículos diseñados para transportar seres humanos al espacio. Con tres empresas espaciales comerciales que ahora cuentan con la licencia de la FAA para volar a los participantes en los vuelos espaciales, y empresas que realizan operaciones, su visión se ha cumplido en gran medida.

Podemos concluir este viaje por las reciente misiones espaciales considerando que es el reflejo de un tiempo en el que ya nos encontramos, en el que se está construyendo una nueva realidad en el vuelo espacial tripulado, donde van a convivir astronautas profesionales con misiones de investigación y exploración, con participantes en vuelos espaciales que suben a realizar puntuales actividades y meros pasajeros sin mayores pretensiones que disfrutar de una experiencia única. Todos ellos no dejan de ser la avanzadilla de la humanidad en su camino hacia el espacio.

Acerca de Rafael Harillo Gómez-Pastrana

Rafael Harillo Gómez-Pastrana
Rafael Harillo Gómez-Pastrana es Abogado y consultor en materia aeroespacial en el Bufete Más y Calvet .
Vicepresidente de la sección de espacio en AEDAE

Su formación es principalmente de jurista ( con especialización en derecho del espacio y pertenencia las principales asociaciones internacionales el ramo), desde siempre ha mostrado un gran interés por la astronáutica y astronomía.

Ha realizado estudios en la veterana Agrupación Astronáutica Española, en la International Space University y en la Open University, London.(Planetary science and the research for life ( 2010). Asistente y ponente habitual a diferentes congresos, seminarios y equipos de trabajo, ha sido secretario del Comité Ejecutivo de BAIE (Barcelona Aeronautics $ Space Association.),Asesor Jurídico del Barcelona Moon Team, equipo Español inscrito en la competición internacional Google Lunar X Prize, Asesor de diversas empresas que operan en el campo espacial, miembro del equipo redactor del anteproyecto de la Ley Española de Actividades Espaciales, Promovida por el Ministerio de FOMENTO y es Piloto Privado de Aviación. Es socio director de Stardust Consulting