29-07-2026
La NASA ha confirmado oficialmente que el telescopio espacial Roman ha culminado con éxito las operaciones de repostaje en sus instalaciones técnicas. Este avance operativo deja a la nueva gran plataforma de observación cosmológica completamente lista para su integración final antes del despegue.

Según los planes fijados por la agencia espacial norteamericana, el lanzamiento se producirá a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX la mañana del próximo 30 de agosto a las 11:26 GMT (07:26 EDT), desde el Centro Espacial Kennedy en Florida.
El proyecto, considerado un modelo de gestión dentro de la industria aeroespacial moderna por marchar nueve meses por delante del cronograma previsto y mantenerse por debajo del presupuesto inicial asignado, completa así una de sus fases críticas de preparación en tierra.
Carga de hidracina y navegación orbital hacia L2
El proceso de aprovisionamiento de propelente concluyó el pasado sábado 25 de julio, inyectando hidracina en los tanques de propulsión del observatorio. La hidracina sigue siendo la solución estándar elegida para misiones de larga duración debido a su elevado rendimiento específico e impulsibilidad. Pese a que el sector espacial investiga alternativas menos tóxicas y más estables para simplificar el manejo en tierra, la fiabilidad demostrada de esta sustancia resulta imprescindible para asegurar las correcciones orbitales del observatorio durante años.
El combustible almacenado alimentará dos conjuntos de propulsores clave. Su misión principal será posicionar el satélite en su órbita final y ejecutar las maniobras de mantenimiento de estación en el punto de Lagrange L2 (Sol-Tierra), situado a 1,6 millones de kilómetros de nuestro planeta. Esta posición gravitacionalmente equilibrada permite optimizar el consumo de propulsor y garantiza que los paneles solares permanezcan encarados permanentemente hacia el Sol, manteniendo fría la instrumentación óptica de infrarrojos.
En este entorno espacial operará en estrecha colaboración técnica con el telescopio James Webb (JWST). Mientras que el JWST destaca por su observación profunda de objetivo estrecho, el instrumento Wide Field Instrument (WFI) del telescopio espacial Roman capturará imágenes infrarrojas con un campo panorámico 50 veces más amplio.
Un volumen de datos cósmicos sin precedentes
La capacidad de adquisición de datos del nuevo observatorio transformará la astrofísica observacional. Se calcula que generará más de 500 terabytes de información científica al año, una cifra astronómica si se compara con los algo más de 400 terabytes acumulados por el histórico telescopio Hubble a lo largo de 35 años de servicio continuo.
Esta gigantesca arquitectura de datos permitirá estudiar a gran escala los movimientos galácticos para acotar los misterios de la materia oscura y la energía oscura, identificar exoplanetas habitables y detectar fenómenos electromagnéticos transitorios. Dominic Benford, científico del programa Nancy Grace Roman en la NASA, ha destacado la magnitud del proyecto señalando que se observarán miles de supernovas, algunas de ellas situadas a distancias más lejanas de las registradas hasta la fecha.
Para conocer más detalles sobre desarrollos tecnológicos así como la documentación técnica proporcionada en el sitio oficial de la NASA.