13-03-2026
En un movimiento estratégico para garantizar la resiliencia de sus comunicaciones críticas, la empresa ucraniana Stetman ha iniciado el registro internacional de UASAT-NANO. Esta red, compuesta por 120 nanosatélites de bajo coste, surge como una alternativa soberana para reducir la dependencia de proveedores privados externos, específicamente de la constelación Starlink de SpaceX.

Arquitectura de red y despliegue orbital
El proyecto UASAT-NANO se basa en unidades de pequeño formato que operarán en Órbita Terrestre Baja (LEO), a una altitud aproximada de 550 kilómetros. Esta configuración es fundamental para minimizar la latencia en la transmisión de datos, permitiendo un tiempo de propagación de señal óptimo para operaciones en tiempo real. La arquitectura del sistema integrará un núcleo 5G con enlaces protegidos contra técnicas de guerra electrónica (EW), garantizando la integridad del flujo de información en entornos hostiles.
La hoja de ruta establece el despliegue del primer satélite demostrador en octubre de 2026. La fase inicial de la constelación se completará en 2027 mediante lanzamientos en serie. Inicialmente, la fabricación estará a cargo de la firma danesa GomSpace, especialista en plataformas satelitales compactas, para posteriormente transferir la producción a instalaciones en territorio ucraniano.
Hacia una infraestructura de defensa resiliente
La decisión de Kiev de desarrollar su propia infraestructura satelital responde a la necesidad de mitigar riesgos geopolíticos y operativos. Aunque Starlink ha sido vital, la vulnerabilidad de depender de una sola entidad comercial ha impulsado la creación de este «Plan B». El sistema UASAT-NANO no solo dará soporte a las Fuerzas Armadas, sino también a instituciones estatales y países aliados, con capacidad para gestionar hasta 100,000 terminales por región.
Además de los activos espaciales, Stetman está desarrollando el segmento terreno, que incluye estaciones de control, pasarelas de datos (gateways) y un centro de operaciones especializado. Esta red se complementará con infraestructuras móviles terrestres, creando un ecosistema de comunicaciones híbrido y redundante, capaz de operar incluso ante el sabotaje de infraestructuras convencionales.